miércoles, 24 de diciembre de 2008

Y OTRO AÑO QUE SE VA DEJÀNDOME...

Durante los fines de año suele acompañarme una leve nostalgia, cierta frustraciòn por las cosas que finalmente no pude hacer o concluir, pocas ganas de planear cosas pensando en que si no fui capaz de terminar las anteriores posiblemente el año entrante me sucederà lo mismo, y dejarè en el camino uno que otro proyecto o sueño. Graso error me dije esta vez, mi plan de contingencia para no caer nuevamente en las garras de la melancolìa que creo no me hace bien, es cambiar mi propio chip mental. Para comenzar esta vez no me pondrè metas a largo plazo ni incumplibles, tratarè de disfrutrar de las cosas que haga, y no me pondrè la vara tan alta. Le harè màs caso a mi intuiciòn que a la razòn, dejarè que la vida me vaya sorprendiendo porque el destino seguro me depararà una que otra sorpresa, el kid del asunto es tener mi mente abierta para darme cuenta de las cosas y poder interpretar sus señales. Tratarè de terminar lo que he comenzado pero sin prisas, no estoy en una carrera aunque la vida me ponga constantemente en competencia, las tendencias modernas me llevan a competir con todo el mundo incluso conmigo misma, esta vez no comenzarè el año en un partidor, atenta contra mi salud mental, contra mi propia estabilidad emocional. Mi primera meta serà "SER FELIZ", y estarè en contra de todo lo que atente contra ella. Y despuès de estàs pequeñas reflexiones que me han fortalecido el espìritu, y me han hecho sentir la vida de una manera màs humana y realista, me atrevo a hacer un pequeño balance de lo que fue el año que està a punto de terminar. Este año he tenido la gran oportunidad de amar a alguien y de que ese alguien me ame, mis padres a pesar de que son viejitos me dicen todos los dìas que me quieren y han estado conmigo en las buenas y en las malas, y a parte de uno que otro achaque propio de su edad y condiciòn han estado bastante bien de salud, he disfrutado de lindos dìas de pesca, de caminatas fascinantes, de viajes que no solo me han quitado el estrès sino que me han permitido compartir con mi novio vivencias inolvidables, en fin, creo que ha sido un buen año, sin embargo, no puedo ignorar la penosa enfermedad de mi tia (la ùnica hermana de mi padre) que es ademàs mi madrina, ni uno que otro razguño que me hicieron pero que no vale la pena ni siquiera mencionar porque definitivamente mi balance saliò en azul, ganè màs amor y di màs amor que el año pasado y eso no tiene precio ni està en venta.

domingo, 7 de diciembre de 2008

VIVA EL ROMANTICISMO



He llegado (tardìamente) a la conclusiòn de que soy una romàntica empedernida, sin temor a equivocarme puedo afirmar de que pertenezco a una especie en extinciòn, a un grupo reducido pero no vencido de mujeres que creemos que se puede encontrar el amor verdadero. Sì, definitivamente creo en el amor, en la otra mitad, en el complemento, en la partecita que me faltaba y que he encontrado o me ha encontrado. Nunca la busquè, no me lo propusè, encontrar el amor no estaba ni remotamente entre mis planes, no el año pasado. Algùn tiempo atràs tuve cierto acercamiento con lo que equivocadamente pensè era el amor verdadero, un acercamiento que me dejò una que otra herida de guerra, sin embargo, seguìa creyendo en el amor aunque no lo buscara, quizà porque tenìa el presentimiento de que el amor me encontarìa en el momento menos pensado. La verdad es que las cuestiones del amor nunca fueron mi fuerte ( y creo que nunca lo seràn) , no soy de las que utiliza tècnicas de seducciòn para conquistar a un hombre, por lo menos no lo he intentado, ni soy la clase de chica que pone en pràctica el manual completo del kamasutra para retener a alguien a mi lado porque siempre he creido que el sexo es un complemento del amor, no lo màs importante. Quizà por esos motivos me catalogo como una especie que està a punto de desaparecer, ya no hay Corin Tellados deambulando por ahi, ahora todo pasa màs ràpido, sin pausas, solo con prisas. Y yo, tercamente, sigo aqui viviendo mi sueño convertido en realidad, tal como alguna vez lo imaginè mientras mi tìa Mercedes me leìa la cenicienta o la bella durmiente. Suena infantil, quizà lo sea o quizà no, que tirè la primera piedra el dueño o dueña de la verdad, o algùn romàntico no tan empedernido como yo, o algùn sobreviviente, debe haber alguno por ahi que como yo llorè en las bodas cuando los novios intercambian los aros, o cuando una pareja de viejitos caminan tomados de la mano, se emocione con las puestas de sol, se divierta con las travesuras de un niño, o simplemente se rìa de sì mismo. A veces creo que mi imaginaciòn va largamente màs allà de la realidad constante, no hago nada por reprimirla , no podria ir contra mì misma, no serìa yo, la que èl ha decidido amar para siempre aunque muchos afirmen que el para siempre no existe, es cierto que es una palabra eterea pero foneticamente agradable al oido, y para èl, el para siempre es un solo por hoy eternamente.

sábado, 22 de noviembre de 2008

LO QUE SI Y LO QUE NO

COSAS QUE ME GUSTARÌA HACER
PRIMERO: Hay muchos lugares que me gustarìan visitar y uno de ellos es sin lugar a dudas es Gran Bretaña, me imagino paseando por el barrio de Westminster en Londres, o por las calles de Piccadilly Circus, ir al teatro y comprarme baratijas en el china town. Imagino lo alucinante que serìa visitar los castillos escoces llenos de fantasmas e historias milenarias. Espero cumplir pronto este turìstico deseo.
SEGUNDO: Tirarme en parapente, ¡que adrenalina! suelo ir al malecòn Cisneros para ver como se tira la gente y alucinar que soy uno de ellos.
TERCERO: Publicar una novela que vengo trabajando hace un buen tiempo y que por mi temor irracional al fracaso no la presento a alguna editorial.
CUARTO: Bailar flamenco, me parece un baile entre sexy y elegante, con mucha energìa y sazòn.
QUINTO: Comprarme una casita en la playa, me gusta el olor a sal y la sensaciòn de libertad que me despierta solo mirar el horizonte sin fin del mar desde la orilla, o desde mi ventana si tuviera mi casita soñada.
COSAS QUE DEFINITIVAMENTE NO HARIA.
PRIMERO: Quitarme la ropa delante de desconocidos, me morirìa de la verguenza.
SEGUNDO: Hacerme un tatuaje, me sentirìa marcada como una res a punto de ser degollada en un camal.
TERCERO: Hacer canotaje, le tengo miedo a las correntadas de los rìos, creo que me arrastrarìan a la muerte y todavìa tengo muchas cosas por hacer.
CUARTO: Bailar el tìpico vals en mi boda, no hay forma de que lo haga. Hay un gran repertorio para elegir y no tal huachafada.
QUINTO: Tirarle globos de agua a la gente, me parece super low.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

¿DONDE ESTOY?

A veces tengo la sensaciòn de que no encajo en ningùn lado, de que soy la pieza màs pequeña de un rompecabezas de cinco mil fichas, y peor aùn, que soy la ficha que nunca terminan de colocar en el rompecabezas, la que se pierde en el desorden del sin fin de fichas regadas por toda la mesa, o la que simplemente por màs intentos que se hagan no se logra encontrar su lugar exacto. Creo que desde que tengo uso de razòn me he sentido como un ser extraño, sin embargo, sentirme de esa forma nunca antes me habìa molestado, ni siquiera me habìa detenido a pensar en el motivo por el cual no me hallo en ningùn lugar, primero porque nunca me ha importado lo que piensen los demàs de mì, y segundo porque escapar de uno mismo es a veces màs fàcil que estar a solas con uno mismo. A partir de estas reflexiones existenciales sobre mi ubicaciòn en el mundo es que ùltimamente, y creo que por primera vez, me cuestiono sobre quièn soy realmente, me pregunto por què me pierdo en el camino antes de llegar a donde deberìa llegar, o si es que realmente la idea de llegar a algùn lugar incierto, desconocido, me paraliza en vez de causarme sana curiosidad. ¿Serà que el mantenerme al margen me mantiene a buen recaudo aunque me ancle a la inestabilidad de vivir en un mundo que siento ajeno? puede que sea ese uno de los motivos o no, ¿quièn lo sabe? solo mi yo interior, el que asoma cuando estoy emocionalmente lùcida, desesperadamente optimista en el mañana, en mì misma, cuando le encuentro sentido a mi vida aunque a veces equivocadamente sienta todo lo contrario.

lunes, 3 de noviembre de 2008

BUSCANDO MI LUGAR

Dicen los que saben màs que yo ( que no son pocos) que uno debe tratar de hacer siempre lo que a uno le gusta, yo creo que estàn en lo cierto y aunque por lo general no todo el mundo puede darse ese lujo, pienso que deberìa ser asì. Ultimamente estoy pensando mucho en la realizaciòn personal y en su influencia en mi vida diaria, que tiene mucho que ver justamente con estos cuestionamientos sobre lo que estoy haciendo ahora mismo, ¿disfruto realmente lo que hago? pues no, e inmediatamente me viene la siguiente pregunta ¿Entonces, por què lo hago? pues simplemente por inercia y porque no me he propuesto firmemente darle un giro a mi vida, un cambio radical porque a estas alturas de la coyuntura emocional que apenas me sostiene la ùnica salida posible, lamentablemente no a corto plazo, tendrìa que darse con el tiempo porque como dice mi novio "al tiempo no le gusta que avancemos sin el". ¿Y, cuàl es mi tiempo? no lo sè, estoy en eso, conocièndome a mì misma, tratando de descubrir los talentos que estoy segura tengo, quiero dejarlos salir, que se manifiesten en el acontecer diario, en el silencio interior que busco y que me cuesta encontrar por mi obstinada manìa de escapar deliberadamente de mis propios cuestionamientos, necesarios, saludables, indispensables para encontrarme a mì misma y reconocerme como lo que soy, una mujer buscando su lugar en la vida. ¿Cuàl es mi lugar? todavìa no lo sè, no tengo prisa por encontrarlo, lo importante es que mi lugar està diponible solo para mì.
Post data: Gracias amor por alumbrar mi camino con tu luz y cumplir mis sueños.

domingo, 19 de octubre de 2008

GRACIAS FACEBOOK

Hace poco revisando una caja donde guardo toda clase de recuerdos infantiles como cartitas de amor, stickers acolchados, un slam, fotos, un banderìn del colegio, y un sin fin de chucherìas que son mi tesoro màs valioso, encontrè una carta que mi amiga Mònica me escribiò poco antes de mi graduaciòn, al leerla me vino de sopetòn una nostalgia bonita, infinita. Mi amiga Mònica que es un año menor que yo y por consiguiente era de una promociòn posterior a la mìa, y que por esos azares maravillosos del destino nos tocò compartir durante seis años la misma movilidad escolar, era largamente màs madura que yo, excelente alumna, respetuosa, educada, responsable, en cambio yo era todo lo contrario, pasaba de año con las justas, era muy inquieta, me la pasaba haciendo travesuras, y en màs de una ocasiòn Mònica hablaba con las monjas para que me perdonaràn la vida y me dieran la oportunidad de reinvindicar mi conducta, al principio conseguìa que las monjas me dieran una segunda oportunidad, pero como al poco tiempo recaìa de nuevo en mis viejas manìas, las monjas dejaron de hacerle caso a mi querida amiga Mònica alegando de que yo era como ellas me llamaban "una bebita" y que tenìa que madurar, cosa que sucediò tardiamente, pero mi amiga Mònica siempre estaba alli dàndome ànimos para que yo, niñita malcriada no tirara la toalla, estudiara para poder graduarme y ya no siguiera dando màs lata. Hace mucho tiempo que no sabìa nada de ella, si me preguntan que sucediò para que nos distanciàramos de una forma tan radical, no sabrìa que responder porque realmente nunca pasò nada que pudiera causar algùn malestar entre Monica y yo, simplemente nos distanciamos sin razòn alguna, sin explicaciones, hasta que un dìa hace como un par de meses, revisando mi correo encuentro una invitaciòn de ella al facebook, invitaciòn que inmediatamente aceptè, y a partir de ese dìa retomamos nuestra amistad a la distancia. Ella vive en España y yo en Lima, y desde los primeros mensajes enviados tuve la maravillosa sensaciòn de que nada habìa cambiado entre nosotras, ella seguìa llamàndome cariñosamente "pericota" como cuando era niña, inmediatamente me transportè a mis años escolares donde todo era color de rosa a pesar de mis malas notas y mi mal comportamiento. Recordamos juntas a su familia y a la mìa, increible que ha pesar del tiempo recordara el apodo que malcriadamente le puse a mi abuelita, yo no lo recordaba, me reìa como loca mientras leìa los mensajes que guardo en la bandeja de entrada como guardo mis viejos tesoros en mi caja de cartòn que ha sobrevivido a mis tres mudanzas. Gracias totales facebook.

miércoles, 15 de octubre de 2008

EL GABINETE SIMON


El nuevo gabinete con Yehude Simon a la cabeza ha jurado por Dios y por la patria que cumplirà firmemente su misiòn, un gabinete que no ha renovado ni a la mitad de sus ministros bajo la premisa de que la vienen haciendo linda. Personalmente no soy amiga del continuismo porque creo que permanecer por mucho tiempo en un cargo pùblico no es saludable para quien lo ejerce y menos aùn para la poblaciòn, que es finalmente quien deberìa tener la ùltima palabra, cosa que en la pràctica no se da. Cierto es que algunos merecìan la reelecciòn, aunque como les dije anteriormente, no creo en las reelecciones a menos de que el reelecto en cuestiòn sea un personaje excepcional, que me parece en esta ocasiòn no es el caso, a excepciòn de la ministra Araoz, de la cual mi padre anda locamente enamorado por su inobjetable belleza y simpatìa. Personalmente creo que la reeleciòn de la ministra Araoz es la ùnica que se justifica por los resultados obtenidos, ya que en el mundo moderno todo se mide en base a resultados, ella ha superado largamente las expectativas, o por lo menos me lo parece, no asì con algunos otros que no merece la pena ni siquiera que se les nombre pues reelectos ya estàn y por el momento eso no va a cambiar. Demasiadas expectativas para tan pocas nueces, tàcticas del ejecutivo para distraer la atenciòn, no es que haya perdido la fe, aunque sea difìcil de creer la fe es lo ùltimo que estoy dispuesta a perder, es solo que mi fe a veces se resiente cuando un señor Romulo Leòn tuvo todo el tiempo del mundo para escaparase llevàndose consigo sus cpus y convertirse en un profugo de la justicia, y mi fe se resquebraja de nuevo al ver salir de prisiòn a Arias Schreiber alegando su avanzada edad pero para hacer, segùn sus propias palabras que todos hemos escuchado, "un faenòn", la edad no cuenta, a pesar de todo me resisto a perder la poca fe que me queda pero me cuesta cuando dieciseis persona mueren en Huancavelica en manos de sendero luminoso, inmediatemente me preguntò ¿y ahora, quièn podrà defendernos? ¿Yehude Simon? no lo sè, dicen no pocos entendidos que hacìa apologìa del terrorismo, la verdad no me consta, lo cierto es que fundò "patria roja", estuvo encarcelado, fue indultado y ahora es nuestro flamante primer ministro. En una entrevista la ex ministra Pinillas dijo, refirièndose a Simon, que todas las persona tienen derecho a cambiar, ¿serà cierto eso? quiero creer que sì para que mi fe siga en pie de guerra, dàndome lata, no es que piense que todo se debe dejar en manos de los polìticos, creo que uno desde donde està puede colaborar para tratar de reformar la sociedad, siendo honestos, solidarios, trabajadores, no pagando coimas, buscando la justicia, etc, es un trabajo personal que solo demanda buena voluntad, finalmente la sociedad la conformamos todos.
Post Data:
Sorry papi, la ministra Araoz presentò a su novio ayer en el salòn dorado, ya fuiste.

sábado, 11 de octubre de 2008

Hoy



Hoy siento que te extraño demasiado, todo lo que me rodea me recuerda a ti, el perfume que me regalaste en el duty free del aeropuerto, nuestras fotos que estàn dispersas por toda mi habitaciòn, tu olor que se queda conmigo cada vez que nos decimos adios, los cds que me regalaste la semana pasada, en todo lo que veo, huelo, pruebo, estàs tù. A mi cuarto que es el màs pequeño de la casa lo siento inmenso, amplio, tan grande que me pierdo dentro de el, te busco por los rincones pero sè de sobra que no estàs, ya te fuiste, son casi las doce de la noche. Deberìa estar acostumbrada a nuestra rutina pero hoy te extraño demasiado y quisiera que estès aqui, que me veas dormir, quisiera que acaricies mi espalda, que me digas"besito", escuchar tu voz que adoro, tus gritos mientras vemos los partidos de fùtbol, despertar a tu lado como cuando estamos de viaje, sentir tus besos càlidos por la mañana, hoy quiero abrazarte en un abrazo que no tenga fin, enredarme en tu cuerpo calientito, que me cuentes tus proyectos, tus anhelos, tus vivencias. Hoy te extraño demasiado y me gusta extrañarte, me fortalece, me da ilusiòn, màs ganas de verte, hoy quiero darte todo de mì, todo lo que soy y lo que serè, mis sueños, mis temores, mis alegrìas, mis decepciones, mis debilidades, mis fortalezas, mi amor incondicional. Te necesito junto a mì para ser invencible, valiente, para creerme que soy de verdad y no una mentira burda. Quiero decirte un millòn de veces que te amo, que te admiro, que te deseo. Ahora, solo espero el dìa de mañana para verte a los ojos, susurrarte al oido que te amo, acurrucarme sobre tu vientre que me protege del mundo exterior mientras dormimos la siesta.

martes, 7 de octubre de 2008

PAPÀ LO SABE TODO



Hace una semana la ùnica hermana de mi papà, soltera y sin hijos, està internada en el hospital por unos problemitas con el enfisema pulmonar, que creo yo, ha empeorado porque no ha podido dejar de fumar por màs intentos que ha hecho. Mi hermana y yo somos sus ùnicas sobrinas y estamos al tanto de ella, pero quièn realmente la visita todos los dìas y la acompaña incansablemente a pesar de sus setenta y ocho años ( que son bastantes) es mi papà. Se levanta muy temprano con la idea fija de que tiene que partir al hospital lo mas temprano posible por si a mi tìa le hacen alguna nueva prueba, le suministran otras medicinas, y para cersiorarse de que todo marche como debe marchar. Mi tìa es bastante indisciplinada, siempre lo fue, y al menor descuido se saca de un tiròn el oxìgeno, se baja de la cama no sin antes arrancarse la aguja por donde el suero le es suministrado con la excusa de que està perfectamente bien de salud, motivo por el cual no entiende la razòn de sus dìas de encierro en el hospital, pero allì està papà para calmar sus ìmpetus seniles y regresarla nuevamente a la cama dicièndole la primera mentirilla piadosa que se le viene a la mente. À veces se pelean porque mi tìa se pone terca repitiendo una y otra vez que ya le dieron el alta, pero papà sigue ahì, convencièndola de que necesita continuar recibiendo tratamiento mèdico, que cuando todo acabe èl mismo la llevarà a casa de nuevo, mi tìa no le cree absolutamente nada, le lanza una mirada furiosa y vuelve a la cama con la cara larga y derrotada. Papà es asì, un preocupado por los demàs al punto de que puede llegar al sacrifico de su propia tranquilidad y estabilidad, es tambièn bastante terco cuando se le mete alguna idea obstinada a la cabeza pero despuès de unas cuantas discusiones en las que no da su brazo a torcer hasta que ya no tenga ninguna salida, entra en razòn y cede, de mala gana pero cede, en ese tira y afloja gasta la poca energìa que a veces le queda porque papà es muy activo a pesar de sus años. Yo me rìo mucho de sus manìas que no son pocas, se le ocurre cada cosa como pegar con cinta adhesiva un posa vasos sobre su mesita de noche y tambièn la base del telèfono, esconder sus galletas pìcaras con llaves y decir que le han robado cada vez que pierde alguna chucherìa que despuès de algunos dìas encuentra en el lugar menos pensado. Tiene una colecciòn de cintas grabadas con un sin fin de biografìas, documentales etc que guarda celosamente en unas repisas, cada cinta està numerada y enlistada en un ìndice donde indica el contendio de cada cinta de acuerdo al nùmero correspondiente, las cuenta cada cierto tiempo para asegurarse de que nadie haya tomado alguna. Es un amante de la mùsica que escucha casi a diario por las tardes, vive eternamente enamorado de Olga Tañon, Isabel Pantoja y de Daniela Romo cuando era joven, es un piropeador descarado, no malcriado, mas bien gracioso.

Mi papi lo sabe todo y lo que no sabe lo inventa y yo hago como que me creo todo lo que me dice porque pone cara de "ya te la hice de nuevo"como si fuera un niñito malcriado.
Papà y yo nos parecemos muchìsmo en el caràcter sin embargo no chocamos, no voy a negar que hemos tenido alguna peleilla (casi siempre por mi culpa) que no dura màs de un par de dìas, no soporto verlo triste, prefiero tragarme mi orgullo antes de verlo sufrir porque no nos hablamos por alguna tonterìa. Cuando estoy con èl regresò a la infancia, me meto en su cama, me acurrucò sobre su pecho como cuando era chiquita para sentir sus manos acariciando mis cabellos, nunca està cansado para una caricia ni para escucharme contarle todo lo que he hecho durante el dìa, me mira con esos enormes ojos marrones que me dicen cuanto me ama, y yo me voy a dormir en paz.

sábado, 27 de septiembre de 2008

MI PAPAYITA



En casa de mi abuela sucedìan situaciones inexplicables como tomar una taza de cafè dentro de un closet oscuro y hùmedo, utilizar un jabòn diario, jabòn camay por supuesto, inundar la casa y observar la inundaciòn desde la cama. Poner en jaque a la familia era ya costumbre de la abuela Mercedes a quien cariñosamente llamàbamos papayita porque le gustaba mucho la papaya . Yo la miraba atenta esperando alguna nueva ocurrencia suya, èramos naturalmente còmplices desde que tengo uso de razòn porque de alguna manera celebraba cada una de sus travesuras. Pobre la tìa que luego tenìa que limpiar toda la casa, gastarse todo el sueldo reponiendo las cosas que la abuela rompìa o tiraba a la basura convencida de que dichos objetos traerìan a la larga mala suerte a la familia. Recuerdo que se pasaba horas frente al espejo ensimismada en su propio reflejo como si ella hubiera detenido el tiempo. La miraba desde el umbral de la puerta en silencio para no interrumpir tan maravillosa escena, la misma que tengo grabada tercamente en la memoria. Pobre la tìa que tenìa que darle de comer en la boca para que no tirara la comida al basurero sin ningùn tipo de remordimiento. Que pensamientos pasaràn por su mente me preguntaba intrigada mientras la tia recogìa del suelo los pedazos de algo que la abuela habìa roto a propòsito, la tìa recogìa del suelo lo que fuera y la abuela seguìa rompiendo, la tìa necesitaba un poco de compasiòn, la abuela no lo entendìa, que va, su mente deambulada por senderos extraviados. La tìa nunca se quejò, la abuela constantemente. Pobre la tìa que velaba sus sueños quitàndole horas al suyo, a la abuela le costaba quedarse dormida, la tìa querìa que se durmiera de todas formas pero la abuela querìa seguir soñando despierta. Yo no comprendìa de que se trataba todo eso porque era apenas una niña, ahora tampoco lo entiendo completamente, que mas da, en el caso de la abuela las explicaciones salen sobrando.

jueves, 25 de septiembre de 2008

En el gym



Hoy me levantè a las 08:30 am. Demasiado tarde o demasiado temprano, todo depende del cristal con que lo mire o del cansancio que haya acumulado el dìa anterior. Ultimamente las 08:30 am es para mì como si me despertara al alba, sin embargo, hoy he hecho un esfuerzo extra para arrastrarme hasta el gimnasio. Lleguè con las justas a la clase de aerobicos, como soy bajita me ubico siempre frente al espejo para ver como trabajan mis musculos, no es vanidad aunque lo parezca, no todo lo que parece es real, crèanme no lo es. Durè solo cincuenta minutos en la clase, creo que me aburrì y preferì entrenar en la elìptica porque me permite moverme a mi ritmo, sentirme libre y estar solo bajo mi propia presiòn. Desde la elìptica me parece que el tiempo pasa màs ràpido, a veces me gusta que el tiempo se acelerè, otras prefiero que el tiempo se detenga pero nunca se acelera ni se detiene, solo me parece que sucede. En el gimnasio casi todos estàn pendientes de su apariencia, de los kilos que sobran o que faltan, se comparan unos con otros aunque ninguno lo admita. Una chica mira a otra y a esa otra la miran casi todos los hombres cuando pasa pero ella se hace como que no se da cuenta, es el juego que le gusta jugar. La misma chica sigue caminando como si buscara algo cuando en realidad no busca nada ni a nadie, sigue jugando y yo observando la escena desde la elìptica, miro de reojo el reloj, me falta màs de media hora, sigo pedaleando con fuerza. Otra mujer ha dejado a su bebe con la nana en la guarderìa, hace poco que ha dado a luz y quiere recuperar su figura, lo està consiguiendo, el bebe llora, quiere que lo amamante su madre pero ella està muy ocupada quemando la grasa que dice le sobra, el bebe sigue llorando, la nana no puede calmarlo, quiere a su mamà, ella sigue entrenando, sigue quemando grasa, pobre bebe. Una mujer habla por telèfono, parece que està enojada, en verdad lo està, ha dejado de entrenar, se le salta una làgrima, ha colgado, creo que ya no tiene nada màs que decir. Vuelvo a mirar el reloj, me faltan diez minutos, menos mal, estoy cansada, he quemado ya trescientas cincuenta calorìas, sigo pedaleando, no quiero rendirme. Mi novio ha llegado, me da un beso, me ha dicho que me ama, le digo que yo tambièn lo amo muchìsimo, vuelvo a mirar el reloj, se cumpliò el tiempo, tarea cumplida, hora de volver a casa.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Just me



Ultimamente no he metido mucho la pata, thanks god, sin embargo hasta hace algunos años mis metidas de pata eran cotidianas, al extremo que ya se me habìa hecho costumbre disculparme por cualquier cosa, inclusive por cosas que yo ni siquiera habìa hecho, es algo que arrastro desde que era niña, fantasmas que llevo dentro y que trato de fulminar cuando me acuerdo de que todavìa habitan en mì. No es que me sienta muy mal por eso, solo creo que estarìa muchìsimo mejor sin ellos en mi vida porque me desordenan, me deafìan y hasta me han ocasionado una que otra noche de insomnio, mis insomnios nunca fueron crònicos, menos mal, pero imagino que debe ser terrible pasarse noche tras noche sin poder conciliar el sueño. Alguna noche sì que me he quedado en blanco pensando tonterìas o buscando la "excusa perfecta" despuès de alguna terrible metida de pata. Siendo sincera màs angustia me provocaba la bùsqueda de una excusa que la metida de pata en sì porque la excusa era una mentira y a mì la verdad nunca me gustaron las mentiras. Ahora me doy cuenta, un poco tarde, aunque muchos afirmen que nunca es tarde, afirmaciòn con la que discrepo en parte porque mal de muchos consuelo de tontos, que lo que yo realmente deseaba era llamar la atenciòn, hacerme notar, gritarle a los cuatro vientos que estaba viva. Hasta el dìa de hoy no tengo claro porque buscaba la aceptaciòn de las personas, quizà para que se dieran cuenta de que yo tambièn formaba parte de algo, o simplemente mas era el miedo de sentirme una màs del montòn, de las que no tienen ni voz ni voto. Y ahora que ya han pasado muchos años me encuentro cara a cara con la cruda realidad, con la persona que realmente soy y no con la que en algùn momento quise ser, la que me inventè para sentirme aceptada, tonta de mì, porque no veìa màs alla de mis narices, pero la verdad me dio una bofetada y como en el fondo soy un poquito masoquista le di tambièn la otra mejilla. Ahora soy yo misma, naturalmente càndida, un poco atolondrada y otro poco sosegada, una mezcla de niña-mujer que està aprendiendo a amarse porque para ser sincera la clave està en la aceptaciòn, y no tuve que descubrir la polvora para darme cuenta. Todavìa no he ganado la batalla, que va, es una lucha constante entre mi yo verdadero y mi yo inventado que se va diluyendo en el tiempo, thanks god again, ¿tengo miedo? me miro al espejo, me mando besos volados, me digo que soy ùnica, no por puro gusto Dios me ha creado a su imagen y semejanza me digo. Claro... comprendo de que se trata el quererse uno mismo y me siento feliz por entenderlo claramente. Que bacan.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Y nos fuimos para Salinas


Despuès de mucho meditar mi novio y yo decidimos irnos a Salinas en Ecuador. Un lugar que no estaba ni remotamente en nuestra lista de posibles lugares para visitar. La verdad es que no nos decidìamos por ningùn lugar hasta que llegò a mis manos una publicidad sobre Salinas, busquè informaciòn en internet y finalmente nos embarcamos en un vuelo con destino a Guayaquil. Llegamos como a las dos de la tarde porque el vuelo llegò un poco demorado. Inmediatamente nos fuimos a un hotel para pasar la noche ya que partirìamos a Salinas al dìa siguiente. Como solo tenìamos un dìa para visitar Guayaquil no perdimos la oportunidad de pasear por el malecòn 2000, lo recorrimos de punta a punta con la intenciòn de encontrar al Morgan, un barco parrandero que te lleva de paseo durante dos horas por el rìo. Lamentablemente nos tuvimos que conformar con tomarle un par de fotos a la distancia porque su ùltimo paseo ya habìa terminado, para otra vez serà nos dijimos consolàndonos mutuamente. Un poco desilusionados comimos por ahi, miràbamos curiosos a la gente pasar, son pausados, tranquilos, por momentos me parecìa un pueblo pequeño donde el tiempo pasa lentamente, reìamos, conversàbamos, y cuando faltaban como unas cinco cuadras para llegar al hotel pasamos , sin saberlo, por una calle donde estaban los travestis ofertàndose al mejor postor, uno de ellos que era realmente muy bonita y que podìa claramente pasar como una mujer, estaba gritando como una loquita en plena calle, a mì me llamò la atenciòn su esbelta figura y su mirada que parecìa triste aunque ella o èl, ya no lo sè, riera y sonriera como si fuera feliz pero con una sonrisa que no le salìa del alma, todo lo contrario, era una sonrisa de los dientes para afuera.

Al dìa siguiente preparamos las maletas muy temprano porque nos llevarìan a Salinas por la mañana. El dìa era càlido y aunque no habìa salido el sol la sensaciòn tèrmica que envolvìa la ciudad alegraba los espìritus. Cuando llegamos a Salinas estaba màs nublado que en Guayaquil, sin embargo, no iba a dejar que unas cuantas nubes arruinaràn mis vacaciones, estàbamos juntos que era en realidad lo màs importante. Como no era temporada alta el hotel no estaba lleno, por lo tanto siempre se podìa encontrar un buen lugar en el restaurante, habìa suficiente espacio en la piscina y nunca tuvimos problemas para encontrar tumbonas desocupadas. Siento que este viaje fue totalmente revitalizador, una experiencia diferente que me permitiò intimidar con mi novio, me refiero a que pudimos conocernos màs profundamente, descubrirnos disfrutando de la playa, de la naturaleza, de nosotros mismos rodeados de un ambiente maravillosamente pacìfico, frente al mar inmenso, profundo, interminable, estàbamos màs unidos que ayer y ojalà que mañana. Por las noches salìamos a caminar por el malecòn para respirar aquel aroma delicioso a mar, en el trayecto nos encontràbamos con los pescadores que realizaban la pesca de orilla, con artesanos y artistas, uno de los cuales realizaba figuras con alambres de colores, mi novio y yo decìdimos llevarnos parte de su talento a casa, un corazòn con nuestros nombres grabados que por el momento adorna el cuarto de mi novio. Se notaba que el muchacho habìa vendido muy pocas de sus obras, no habìan muchos visitantes debido a que la temporada alta està por llegar en un par de meses, y me pareciò que con el dinero que le pagamos se fue a comer una hamburguesa, se padecen necesidades durante la temporada baja.
Salinas es un balneario que superò mis expectativas por su calidez, simplicidad y fascinante naturaleza, seguramente regresaremos pronto.

martes, 9 de septiembre de 2008

Un viaje inovidable





Una de mis màs bonitas experiencias de viaje es haber visitado Roma, ciudad que excediò largamente mis expectativas. Recuerdo que el primer lugar que visitè fue el Vaticano, cuando lleguè habìa muchìsma gente pues se celebraba el año del jubileo, y para suerte mìa el papa màs carismàtico, Juan Pablo II, celebrarìa una misa en la misma plaza de San Pedro. Yo, que habìa llegado a Roma en el año del jubileo por pura casualidad pues no tenìa ni idea de que se estaba celebrando tal acontecimiento, ingresè a la Basìlica por la puerta Santa, pues deduje que tambièn las casualidades tienen una razòn de ser, y que no podìa perder la oportunidad de obtener la indulgencia jubilar ya que dicha puerta la abre el papa solo cada veinticinco años. La Basìlica de San Pedro es en sì una verdadera obra de arte, y como no iba a serlo si Rafael y Miguel Angel fueron algunos de los encargados del diseño. Otras de las maravillas que se puede encontrar en Roma son los famosos museos del Vaticano donde se encuentran la Galerìa de los Mapas, de las estatuas, de tapices, la pinoteca del vaticano, y muchìsimas màs colecciones y museos, pero sin duda la màs famosa de todas las colecciones es La Capilla Sixtina, pintada al fresco por Signorelli, Boticelli y muchìsimos artistas màs, pero sin duda lo que màs destaca es el famoso "Juicio Final" pintado por el celebre genio Miguel Angel. Yo me quedè perpleja cuando lo vì, es mas, apenas entrè me quedè paralizada, sin palabras, sentì que el tiempo se habìa detenido en ese preciso momento, y no podìa ser de otro modo, pues admirar en vivo y en directo pinturas de Miguel Angel es una experiencia ùnica, pues no es muy probable que la pueda volver a repetir.

Roma es una ciudad que no para de sorprender, recuerdo que mientras caminaba por la Via del Corzo, una calle bastante transitada, distrajo mi atenciòn unas fotografìas del loco encantador Dali, apenas las vì corrìa a la puerta de la galerìa donde se exhibìan dichas fotos, y me di con la grata sorpresa de que habìa una exposiciòn en su honor, y que habìan traìdo una buena cantidad de sus cuadros, obvio que entrè porque no podìa perderme la oportunidad de admirar los cuadros de un genio, y màs aùn si el genio en menciòn estaba un poco loco, pues dicen que los niños y los locos son las persona màs sinceras. Caminar por la via del Corzo era un verdadero placer pues encontraba lindas tiendas, gente bonita con ropa puesta aùn màs bonita, restaurantes, bohemios vendiendo sus creaciones en las veredas, en fin todo lo que mi imaginaciòn no alcanzaba a imaginar. Caminando lleguè tambièn a la Fontana di Trevì, la fuente màs famosa de Roma y creo que de toda Italia, inmortalizada en algunas pelìculas que se me vinieron a la mente en ese momento, despuès de contemplarla por algunos minutos arrojè mi moneda a la fuente porque dice la leyenda que arrojar una moneda con la mano derecha asegura a quien lo hace su regreso a Roma, espero que en mi caso la leyenda se cumpla algùn dìa.

Dentro de las plazas màs concidas de Roma la que màs me gustò fue la Plaza de España porque en ella se encuentra la escalinata que conduce a la iglesia Trinita dei monti que es de estilo gòtico, muy bonita y artìstica, recuerdo que me sentè en las escaleras por un largo rato para contemplarlo todo desde las alturas mientras me comìa un pedazo de pizza cuadrada, sì, las pizzas en Roma son cuadradas, por lo menos las que yo vì y me comì.

El ùltimo dìa visitè el coliseo y los foros romanos, realmente me impresionaron mucho, quizà el coliseo por ser una obra grandiosa de arquitectura romana capturò un poco màs mi atenciòn, sin embargo, los foros encierran la historia de la antigua Roma y su desarrollo.

Despuès de haber vivido la maravillosa experiencia llamada Roma, me fui al termini para tomar el tren con destino a Florecia, otra experiencia de viaje que prometo contarles prontito.



Una mirada a la selva







La primera vez que visitè Tarapoto fue hace como dos años con una amiga y quedè fascinada, la selva no habìa sido hasta esa vez un lugar que capturara mi atenciòn, sin embargo, motivada por mi amiga Marianella, nos embarcamos en una aventura completamente distinta para mì. La pasè tan bien en Tarapoto que hace como cuatro meses le propusè a mi novio escaparnos a la selva porque sentì que me quedaron algunas asignaturas pendientes.


Apenas llegamos al aeropuerto de Tarapoto, el fuerte calor nos dio la bienvenida, un calor intenso, fogoso, abrumador, abrasador, inexplicablemente delicioso. Despuès , ya instalados en el hotel le decìa a mi novio que al dìa siguiente vivirìa una experiencia inolvidable. Apenas nos levantamos y despuès de haber tomado un desayuno consistente los de la agencia de viaje nos vinieron a recojer para llevarnos a la famosa laguna azul en el Sauce, èramos un grupo como de ocho personas, nosotros, dos señoras con sus dos hijos y una señora inglesa con su hija belga. El camino que dura aproximadamente dos horas es muy divertido, mucha naturaleza alrededor, y aunque la carretera no està totalmente asfaltada, el paisaje natural consigue que casi ni se sienta la falta de asfalto. De pronto la camioneta se detiene, ya no hay mas carretera, todos nos bajamos del auto, mi novio me mira un poco desconcertado, la señora inglesa tambièn me mira como preguntàndome què sucede, su hija sonriè nerviosa, yo sè que va a pasar pero no digo nada para mantener el suspenso, hasta que el conductor nos dice que para llegar a la laguna debemos pasar el rìo Huallaga en balsa cautiva porque la carretera continua a la otra orilla del rio. Entonces el conductor maneja el auto para subirlo a la balsa, luego subimos nosotros, nos colocamos al costado del auto mientras unos hombres muy fuertes impulsan la balsa que no tiene motores, poco a poco nos vamos deslizando hasta llegar a la otra orilla, mi novio me seguìa mirando con carita de palteado, la señora inglesa y su hija tambièn, y aunque yo me hacìa la canchera, por dentro me morìa de miedo de que la balsa se soltara y fueramos a dar en calidad de bulto hasta el oceano pacìfico. Cruzar el Huallaga en balsa cautiva es un experiencia ùnica, y aunque amedrenta estar en medio del rio, la aventura bien merece màs que la pena. La laguna azul, llamada asi porque cuentan que desde las alturas se ve azul, es impresionante, para conocerla hicimos un paseo en una especie de barquito a motor, pudimos bajar del barquito en un muelle, mi novio, Madeleine y su hija Denise se dieron un refrescante chapuzòn, yo les tomaba fotos y màs fotos, tenìa que inmortalizar el momento, hacerlo nuestro y de ellas, nuestras nuevas amigas con las que entablamos una bonita amistad que continuo durante nuestras cenas y almuerzos en el hotel. Quizà la vida se encargue de reunirnos nuevamente en algun lugar del mundo, tal vez nunca las volvamos a ver, no lo sè ni ellas tampoco, sin embargo, mi novio y yo las recordamos con cariño y el recuerdo nunca se va completamente. Todo iba bien hasta que el reloj de mi novio terminò en el fondo de la laguna y por mas intentos que hizo para rescatarlo no lo consiguiò, era como buscar una aguja en un pajar, sin embargo y aunque parezca increible, un chico de la zona lo encontrò en la primera zambullida, todos nos quedamos totalmente sorprendidos ante su hazaña. Denise y su mamà se tomaron un coco loco mientras nos contaban algunas anècdotas de sus viajes, son dos viajeras empedernidas, casi como mi novio y yo, aunque todavìa nos faltan muchìsimos kilòmetros por recorrer. De regresò seguimos el mismo camino, pasamos nuevamente el rio en balsa cautiva, sentì de nuevo el mismo miedo, la misma angustia que suelo disimular muy bien hablando màs de la cuenta, hablo de lo primero que se me viene a la mente, de cualquier cosa. Es impontente el Huallaga, rodeado de pura naturaleza, me sentìa como una pulga mientras la balsa cruzaba el rio, miraba a ambos lados y parecìan no tener fin, todo era inmenso y yo tan chiquitita y en medio de sus aguas me sentìa màs chiquita aùn. Tarapoto es sin ninguna duda un exòtico destino, un lugar privilegiado donde la aventura es el punto de partida.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Oh Parìs


Estoy en Parìs, me decìa a mì misma como intentando convencerme de que no era un sueño lo que estaba viviendo. Efectivamente estaba en Parìs, subiendo al metro en el gare del est que me llevarìa al hotel que habìa reservado por internet. Estaba un poco cansada porque venìa de Luxemburgo, en realidad solo fueron tres horas de viaje, pero mi cansancio se debìa a que me habìa levantado muy temprano, y a pesar de que llevaba una semana en Europa no me habìa aùn acostumbrado al cambio de hora. Ya en el hotel me di un baño, y a pesar del cansancio salì de prisa porque mi emocìon era tan grande que no me hubiera permitido dormir algunas horas, no a las 11 de la mañana. Afuera brillaba un tenue sol de otoño, no hacìa ni frìo ni calor, màs bien un clima templadito, riquìsimo. Tomè nuevamente el metro que me llevarìa a la plaza de la Concordia, me morìa por conocerla, la plaza en sì misma cuenta un sin fin de historias, fue la plaza de la Revoluciòn, por lo tanto tenìa mucho que decirme, aunque ya no corrieran rìos de sangre ni cabezas cortadas. Me quedè un buen rato miràndola, imaginàndolo todo, aunque no habìa mucho que imaginar porque la guillotina no fue producto de mi imaginaciòn, existiò y estuvo allì, de eso no hay ninguna duda. Seguì caminando hasta llegar a la avenida que los franceses llaman la avenida màs hermosa del mundo, y creo que no se equivocan al afirmalo, los Campos Eliseos me sorprendiò gratamente con sus grandes almacenes, tiendas de lujo, jardines preciosos, respiraba belleza, glamour, alegrìa. Me di el lujo de tomarme un cafè con un dulce por el que paguè casi 45 dolares, no me arrepiento, estaba en Parìs, en la avenida màs hermosa del mundo, son licencias que me pude permirtir porque son experiencias que solo se viven una vez en la vida. Los campos Elìseos se prolongan hasta llegar al museo de Louvre donde se encuentra la famosa Gioconda, hay un montòn de flechas y señalizaciones que te llevan a ella, ya en el lugar sentì un gran alivio porque ya no tenìa màs señalizaciones que seguir, pero la Giconda no fue la obra que màs me imprecionò, fue la Venus de Milo, una escultura que representa a afrodita, me quedè atònita cuando la vì, quizà por la expresiòn reposada de su rostro, expresaba serenidad, tranquilidad. En el Louvre no estuve mucho tiempo como me hubiera gustado, pensè en regresar otro dìa pero no lo hice, es una materia pendiente y uno de los motivos para volver nuevamente a Parìs.


Al segundo dìa de mi estadìa empezaba a familiarizarme con el metro, no me resultaba muy fàcil porque no hablo francès, pero viajar en metro me resultaba còmodo y despuès de una que otra perdida lleguè a la torre Eiffel, dicen que es el monumento màs visitado del mundo, no tengo la certeza, pero lo que si puedo decir es que me daba mucho ilusiòn conocerla y mirar Paris desde las alturas and ¡I did it!, realmente espectacular como lo es Notre-Dame, cuya espectacularidad no solo radica en su estilo gotico o en su antiguedad, sino en que està rodeada por el Sena. Pasear por el Sena es sencillo, tomè uno de los muchos barcos que pasean a los turistas, durante el paseo pasè por debajo de algunos de los màs de treinta puentes que lo adornan.


Lo que sì me resultò un verdadero problema, y creo que es el ùnico que vale la pena mencionar, fue la cuestiòn de la comida, no entendìa las cartas, las interpretaba a mi modo, pues no hablo francès y los franceses se resisten al inglès, sin embargo, de hambre no me morì, sobrevivì a las barreras del idioma y mi estòmago tambièn. El ùltimo dìa que pasè en Parìs lo dediquè al palacio de Versalles, un palacio donde viviò su reina màs famosa, la tristemente celebre Marìa Antonieta, que a pesar de su tragico final, es un personaje històrico que cautiva mi atenciòn, quizà por ese motivo no quise dejar Parìs sin visitar su palacio màs famoso, un lugar lleno de jardines, fuentes, excentricamente bello como seguramente lo fue Marìa Antonieta, hay algo de ella en cada rincòn, se siente, no sè como explicarlo, hay que vivirlo para poder sentirlo, creo que ella ejercìa un gran magnetismo, es màs lo sigue ejerciendo aunque hayan pasado màs de doscientos años desde que fue ejecutada. Despuès de visitar Parìs comprendì porque los intelectuales y bohemios de todas partes del mundo se mudaban a la ciudad luz, quizà encontraban su musa inspiradora, cafès llenos de gente simpàtica, màs inspiraciòn, mas mundo.

La aventura de viajar

Desde que tengo uso de razòn le he escuchado contar a mi padre sobre sus aventuras y viajes, historias divertidas que capturaban mi infantil atenciòn, no es que conociese todos los lugares de los que hablaba, pero como era un buen lector solìa relatarnos a toda la familia historias divertidas, incluso sobre lugares a los que nunca habìa ido, lo hacìa con absoluta convicciòn como si realmente hubiese estado allì. Ahora, creo que a travès de sus historias mi padre despertò en mì la curiosidad por conocer diferentes lugares, personas y costumbres. Mi padre ha sido y es un referente importante en casi todas las aventuras que emprendo, y gracias a sus constantes motivaciones le he encontrado el gusto a viajar porque la verdad es que me dan mucho miedo los aviones, sin embargo, estoy convencida que mi curiosidad es màs fuerte que el miedo que suelo sentir cada vez que me subo a un aviòn. Viajar es màs que una aventura, es un recorrido infinito, una ilusiòn constante, una bùsqueda de lo inexplicable, un antidoto contra la cotidianidad, y siempre me hace sentir la adrenalina a flor de piel. Yo por lo general no me entiendo mucho por no decir que no me entiendo nada, y cuando estoy allà quiero estar aqui y cuando estoy aqui quiero estar allà, pero lo ùnico cierto de todo esto es que cuando estoy allà rompo con todo, me siento libre y con ganas de comerme el mundo, y aunque extrañe el aqui, siento que estoy mejor allà, y si estoy allà en buena compañia como este ùltimo año, mil veces mejor. El allà es cualquier lugar que despierta mi curiosidad o interès por diferentes razones que serìa muy largo de explicar, o simplemente porque en algùn momento recuerdo alguna historia de mi padre o la vida me la recuerda. Ultimamente ya no estoy viajando sola, y aunque en algùn momento pensè que estar allà sola conmigo misma era lo màs placentero, he descubierto que estar allà acompañada es mucho màs placentero. Ademàs ultimamente la suerte me ha sonreido porque mi novio y yo compartimos los mismo intereses por conocer muchos allàs, y vivir plenamente la aventura de viajar por donde la vida, el dinero y el destino nos lleven.

lunes, 1 de septiembre de 2008


Hoy me encontrè nuevamente construyendo castillos de arena, habìa jurado que nunca màs, pero lo hice de nuevo, y tambièn jurè que mi castillo por màs fràgil que pareciese seguirìa en pie de guerra, pero no fue asì, hoy el endeble castillo se desplomò ante mis ojos asustados. Y de pronto me sentì chiquitita, indefensa, delicada, con mi alma desconcertada al viento. No es la primera vez que me sucede, no sè si serà la ùltima, no me he hecho esa promesa porque aùn no me he cansado de luchar, o quizà porque todavìa conservo mi parte infantil, la màs vulnerable, la que me permite soñar y convencerme de que lo inalcanzable es alcanzable. Por otro lado, no suelo romper mis juramentos, por eso prefiero no jurar para luego no tener que pasar por la experiencia de no cumplirlos, sin embargo, he re jurado tantas veces que no me volverìa a enamorar, que no volverìa a comer huevos fritos porque la grasa engorda, y sabiendo que eran juramentos muy difìciles de cumplir, lo hice de nuevo, jurè con señal de la cruz y todo, poniendo como testigo a Santa Lucia, prometièndome a mì misma que no volverìa a caer en ese tipo de tentaciones, pero caì, redondita, sin darme casi cuenta que estaba incumpliendo las promesas que firmemente me habìa hecho. De pronto me encontrè enamorada, de nuevo, pero no como antes, todo lo contrario, con un amor nuevo, desconocido, liviano, simple, un amor que me descubrìa sin prisas, que a veces me dejaba pensando en un sin fin de cosas, y otras simplemente me serenaba. Asì tambièn olvidè mi promesa, es màs ni siquiera recordaba que me habia hecho esa promesa, para ser sincera, no sè si realmente la olvidè o mi subconciente la borrò de inmediato de mi mente, suele suceder, como suceden estos acontecimientos inesperados, no pensados, no planteados, y de nuevo me encuentro en el punto de partida, recomenzando, pero esta vez sin temores, sin rencores, sin promesas vanas. Hoy he vuelto a construir castillos de arena, hoy tambièn se me han desmoronado, y como no he aprendido aùn la lecciòn me encuentro levantando otro, usando la misma arena, la misma tècnica, la misma ilusiòn porque el amor a veces duele, sino duele aunque sea un poquito no es amor. No sè si mi nuevo castillo se mantendrà intacto, no lo sè o todavìa no quiero saberlo, ¿Para què? no tendrìa gracia, emociòn, suspenso, lo ùnico que sè es que yo sigo aqui, no me he ido, no me han dejado o yo no he querido, solo sè que estoy aqui, miràndolo con mis ojos de niña traviesa, protègièndolo del mundo exterior, alguièn de casualidad podrìa tumbarlo, lastimarlo, inclusive robarmelo, por eso sigo aqui, vigilante, es mi tesoro màs valioso, adentro estàn guardados todos mis sueños e ilusiones, es parte de mì, de lo que soy y de lo que serè. Hoy no quiero prometerme nada, me estoy dando cuenta que a mì no me funcionan las cosas de esa forma, todo lo contrario, debo dejarlas fluir, salir de mì, que me saquen la lengua, que se rìan un poco de mì, no mucho porque soy picona, lo suficiente como para arrancarme un sonrisa que deje al descubierto mis dientes de conejito, seguro se robarìan todo ese amor que tengo dentro, que ha explotado y se ha salido de su envase para derramarse sobre èl, ¿quièn es èl? mi salvador, mi otra mitad, mi complemento, el que me mira dormir, el que come los huevos fritos conmigo, el que me llama cariñosamente titi.

jueves, 28 de agosto de 2008

Fragmento de mi libro de relatos"De recuerdos y sueños y amores y mas...

María estuvo en casa más de quince años y nunca supe cuántos años exactamente vivió en casa del abuelo. Era una mujer de aspecto rústico, de rasgos mestizos y mirada afligida. Su piel aceitunada, sus cabellos negros que no sujetaba en un moño como se lo sugería la abuela, y su figura delgada me recordaba a las mujeres inmortalizadas en los cuadros de Gauguin. El jefe de la tribu indígena a la que perteneció se la regaló al abuelo cuando realizó un viaje a una región fronteriza con Brasil, de otro modo, hubiese sido víctima de la fatalidad porque la hubiesen matado.
Apenas llegó a casa del abuelo con una túnica que le regalaron las monjas del pueblo para que tapara sus vergüenzas, fue tratada como una sirvienta, pero con el transcurrir del tiempo se fue ganando el cariño del abuelo hasta convertirse en un miembro más de la familia. Lo primero que hizo el abuelo fue enviarla a la escuela nocturna para que aprendiera a leer y a escribir, y fue allí donde se suscitó su primer conflicto existencial. Se llamaba María, a secas. Y ese primer día de clases se preguntó, por primera vez, quién había sido su padre y emprendió de inmediato la tarea de indagar en su pasado. Acudió a la matrona de su tribu, una anciana que conversaba con las piedras, de ojos opacos pero embravecidos, de mirada intimidante pero con una pizca de sabiduría en su expresión. La anciana, que era también curandera, conoció bien a su madre porque más de una vez le sacó los gusanos del cuerpo con un trapo empapado con kerosene caliente. No obstante, la mujer no le proporcionó la información que buscaba aduciendo que la madre había traicionado su confianza al embarazarse del jefe de una tribu enemiga. María no se amilanó, se sentía invadida por una curiosidad natural que la impulsaba a continuar en su búsqueda. Poco después, padeció la frustración de no saber quién la había engendrado porque una amenaza de muerte la obligó a abandonar su investigación. El jefe de la tribu consideró la posibilidad de ejecutarla, a pesar de que ella ya no les pertenecía, si es que continuaba investigando sobre su origen.
Ante tales circunstancias el abuelo le dio su apellido en un gesto noble que lo enalteció ante los ojos de María.
El abuelo había sido siempre un hombre de bien. Llegó de París dónde vivió hasta los veinte años, y desde que puso el primer pie en el puerto del Callao se estableció en la ciudad donde vivió hasta su muerte, una noche de luna llena.
María, con su recién estrenado apellido, una de las mejores cosas que le sucedió en la vida porque significó su adopción legal, se convirtió en su mano derecha y en su consuelo. María contaba que el abuelo se pasaba los días inventando una cura para despertar la lucidez en la abuela. Sin embargo, todos sus esfuerzos fueron inútiles pues ni sus constantes noches en vela contemplándola dormir, ni el sin fin de vitaminas que compraba en el extranjero para que le dieran cierto equilibrio mental, dieron el resultado que el abuelo esperaba. Más de una vez se permitió llorar como un niño sobre el hombro de María mientras ella le daba suaves palmaditas en la espalda para confortarlo. Parecía un ser tan indefenso con aquellos ojos tristes que no hacían juego con la expresión serena de su rostro. María hubiese dado hasta su último aliento por una sonrisa del abuelo que nunca sonreía, o por una mirada cautivante porque alguna vez el abuelo miró con otros ojos, risueños, como de niño pillo.
El día que María cumplió veinte años nació mi padre, una tarde de abril cuando apenas despuntaba el otoño, débil, y apenas perceptible. Llegó a casa al quinto día de su nacimiento en brazos de la abuela que lo contemplaba con ternura como si supiese quién era en realidad aquella criatura. Por un instante al abuelo le pareció que la abuela había recuperado la cordura. Poco después su aparente lucidez la abandonó y depositó a papá sobre la cama para internarse en el closet como era su costumbre.
María, después de observar la patética escena desde la puerta de la habitación, asumió el papel de madre y se dedicó en cuerpo y alma a cuidar a papá y a la tía Mercedes, la hermana mayor de mi padre. La tía Mercedes, a diferencia de mi padre, era bonita. De mirada febril que contrastaba con sus escasos cabellos lacios y castaños. Tan parecida a la abuela que más de una vez me pareció que se había reencarnado en la tía Mercedes. En cambio, mi padre no se parecía ni al abuelo ni a la abuela, parecía más bien un ser extraño, como si perteneciera a otra familia. Sin embargo, los dos hermanos habían nacido sin ninguna duda del mismo vientre, y desde pequeños compartieron más que una misma casa. Junto a María crecieron en su pequeño universo de cosas más pequeñas que su propio mundo. Quizá porque María le buscaba a la vida su mejor ángulo que por lo general es pequeñito como lo son las mejores cosas de la vida, aquellas que apenas se ven. Por otro lado, el abuelo se fue haciendo viejo antes de tiempo, por la tristeza o por la melancolía, o quizá por la frustración de querer amar a su mujer y no poder hacerlo. María lo asistió durante sus últimos años de vida: lo alimentaba, lo bañaba, lo vestía y hasta le cepillaba los dientes después de cada comida. Lo cuidaba como a un niño pequeño, lo mimaba al extremo y le cumplió todos sus caprichos seniles hasta el día de su muerte. Ese mismo día terminó su estancia en aquella casa que nunca conocí porque la tía Mercedes la vendió a unos parientes que llegaron del extranjero. Entonces, María se fue a vivir con mis padres y permaneció en casa hasta el fin de sus días, a pesar de que papá se marchó una noche sin dejar rastro y sin un motivo que justificara su ausencia. Recuerdo que era ya una mujer anciana, de ojos apagados y mirada ausente que creía ver la sombra del abuelo proyectada en la pared y sentirlo respirar acongojado. Lo expresaba con tanta convicción que alguna vez creí ciertas sus alucinaciones.
Se levantaba muy temprano, con el despunte del alba, para ir al cementerio a visitar la tumba del abuelo. Se bañaba, recogía su ya grisáceo cabello en una cola de caballo, y se pasaba polvos sueltos por la cara para disimular sus arrugas. Sin embargo, la advertía distraída con los ojos puestos en cualquier lugar menos donde deberían estar puestos, era como si estuviese en otra dimensión. Durante treinta años le llevó flores a su tumba, siempre rosas blancas. Era una mujer sabia que evocaba el pasado para sobrevivir, un pasado que enalteció pues lo habitó el ser que ella más ha querido. Su sentido común le brindó al abuelo el equilibrio que necesitaba para continuar viviendo aunque la vida le jugase más de una mala pasada.
La muerte me arrebató a María una mañana que desperté con cierto desasosiego y una angustia que no entendía. Recuerdo que tuvo una muerte rápida de esas que no te dan tiempo ni siquiera para despedirte. La encontré en el baño echada boca arriba con las manos sobre su abdomen. Me quedé absorta al advertirla en un estado de profunda inconciencia y en sus pupilas advertí que se dilataba un brillo mortal. Su semblante, entre amarillento y transparente, me aterró. Yo grité, y ella me extendió la mano, la que sujeté entre las mías mientras el alma se le escapó del cuerpo.




Fragmento de mi libro de relatos "De recuerdos y sueños y amores y mas...

“Pintarte quisiera pero no encuentro colores por haberlos tantos.” – le dije a mi maestro de arte en un arranque de celos, fue una tarde de abril cuando advertí que una alumna coqueta se le insinuaba – y él muy cretino ni me miró mientras yo me mordía los labios de rabia. Entonces, arremetí de nuevo y exclamé en voz alta: ¡Fuerte como la muerte es el amor! ¿Y qué creen que pasó? Nada, no pasó absolutamente nada, y me sentí como una muñeca de trapo. ¿Será definitivamente mi voz que no tiene consistencia la que me traiciona? Me pregunté absurdamente. Frente al caballete me sentía como una estatua de hielo, y con unas ganas locas de tirar la pintura por los aires. No obstante, y contra todo pronóstico, permanecí en el mismo lugar contemplando la nada, pues no había nada en el caballete ni en mi mente que se había quedado en blanco ni en mi garganta que se resistía a emitir sonido alguno. Esa misma noche, en casa, busqué en todos los libros de papá alguna frase célebre que pudiera llevarme a captar la atención de mi maestro. Quería impresionarlo, seducirlo, atraparlo, encarcelarlo.
“Devórame. Defórmame a imagen tuya para que nadie más, después de ti, comprenda ya en absoluto la razón de tanto deseo.” – expresé de forma poética, ¿Qué creen que sucedió? Como en la vez anterior, el infeliz se hizo el desentendido, como si con él no fuera la cosa. Más tarde, sin ningún pudor para disimular sus bajos instintos le pasó la mano por el muslo a una de sus alumnas. Lo hizo adrede para darme celos – deduje ilusamente- a pesar de que todo parecía indicarme su total y absoluta indiferencia. ¡Maldita sea mi estampa! –exclamé enfurecida cuando los vi marcharse juntos por la avenida central -. Seguro pasarán la noche en algún hostal de mala muerte-me dije-. Y no tuve mejor idea que seguirlos con sigilo, y no tardé en comprobar mis sospechas cuando entraron a un hostal de esos que abundan a lo largo de la avenida. Inmediatamente me di media vuelta y volví a casa arrastrando el alma, poco después, tumbada en el sofá pensé que era mejor así. Sin embargo, y aunque muchos de ustedes no comprendan lo que voy a decir, pensé que él se había llevado a la muchacha para darme celos porque sabía de antemano que yo los seguiría. Al día siguiente decidí cambiar de táctica, y apenas lo saludé con un tímido, buenas tardes profesor mientras acomodaba el caballete cerca de la puerta de atrás, de modo que pudiera estar lo más alejada de él. Esa tarde y todas las que le sucedieron permanecí indiferente, me limité a realizar mi trabajo y marcharme apenas sonaba el timbre. Al principio, él no me hacía el menor caso pero conforme avanzaban los días noté algo en su mirada que me resultaba caprichoso. Era una mirada insistente, voraz, como si de súbito me hubiera descubierto en medio de la nada, y yo ya cansada de aquel juego absurdo me resistí a caer en su trampa mortal. Y una de aquellas tardes, y cuando menos lo esperaba, lo sentí a mi lado, rozándome apenas con su cuerpo, respirando acelerado como si el aire le pesara mientras me daba algunas indicaciones que me sonaron a pretexto, hasta que no resistió más, o se rindió ante mi absoluto desinterés y me dijo con esa voz ronca que lo caracterizaba: ¿Nos vamos? A lo que sabiamente respondí: “Si quieres saber de mí, vete a mirar el mar”.


Fragmento de mi libro de relatos "De recuerdos y sueños y amores y mas...

- Papito, papi querido, sigue leyendo, me gusta escuchar tu voz, mamá dice que tu voz tiene carácter. ¿Qué es carácter, papi? responde.
- ¿Qué más dice tu madre?
- Que pronto te irás de casa. Yo le grito con toda mi voz, “mamá mentirosa”, “mamá mala”. ¿Por qué mamá dice mentiras? Papito responde, ¿papi se fue a la luna? – preguntaba Mariana cuando lo notaba completamente ausente. Mamá se escondió para llorar, dice que es un juego nuevo, papi, no me gusta ese juego. Creo que se volvió loca como la abuela.
- Mariana, baja la voz, la abuela está enferma.
- Mamá dice que está loca y que por su culpa se murió el abuelo francés.
- Basta niña, ya tienes ocho años.
- ¿Y tú cuántos años tienes?
- Muchos.
- ¿Cuántos?
- No te importa.
- Mi papi se volvió viejo, como al abuelo francés le llegó el climaterio.
- ¡Mariana! ¿Dónde escuchaste esa tontería?
- Me lo dijo mamá.
- No lo repitas.
- ¿Por qué?
- Porque no.
- Entonces es verdad. Mi papito ya no puede con una mujer.
- Te voy a lavar la boca con jabón.
- ¡Ah!, no papito, por favorcito no lo hagas. Le suplicaba mientras resbalaban por sus mejillas unas cuantas lágrimas de cocodrilo.
- Pórtate bien.
- Te lo prometo papito, pero no me laves la boca.
- Vamos a partir la torta.
- Mamá sigue jugando el nuevo juego, ¿Cuánto faltará para que se le acaben las lágrimas?
- Llama a tu madre.
- Está jugando el juego triste. Mamá la llorona, la abuela loca, vaya familia la que tengo.
- Basta, qué rápido se te olvidan las promesas. ¿Sabes qué les pasa a las niñitas que no cumplen sus promesas?
- Sí.
- ¿Qué les sucede?
- Se las lleva el diablo.
- ¿Quién te dijo eso?
- Mamá.
- Ella te mintió, el diablo no existe.
- Eso no es verdad – replicó Mariana gritando- sí existe y vive en el infierno.
- Claro que no.
- Si el diablo no existe entonces tampoco existe Dios - le dijo Mariana muy resuelta. El padre enmudeció, la miró fijamente a los ojos sin parpadear. Las palabras de su hija le sonaron como un cañonazo en sus oídos, su rostro se agrandó y el papá perdió la serenidad que a los ojos de Mariana siempre había sido su mejor virtud. El padre estaba asustado y ella no lo podía creer. Por primera vez lo advirtió como a un hombre común y silvestre, no era más el superhombre, al que había inventado para sentirse protegida. Contéstame papá, ¿Dios tampoco existe?
- No, pequeña - respondió luego de un sin fin de reflexiones y una larga pausa.
- ¡Qué estás diciendo! – Exclamó gritando- Dios vive en el cielo donde también vive el abuelo francés. Papá estás loco como la abuela.
- Cálmate Mariana – decía suplicante el padre mientras le sujetaba los hombros. Ven, vamos a soplar las velitas, todos te esperan.
- Contéstame ¿Dónde está el abuelo francés? el padre no hablaba, permaneció en silencio tratando de encontrar una respuesta. ¡Ah!, Exclamó la niña, no lo sabes, ¿verdad?
- Vamos al comedor.
- No voy, primero dime ¿Dónde vive el abuelo?
- Mariana, todos los invitados nos esperan – el papá se impacientó, la tomó de la mano, Mariana se soltó de un tirón y se apoyó en la pared – Dios existe, me lo dijo mamá, como también existe el diablo. Ahora lo sabes y más te vale que no lo olvides. Imprevistamente el papá se rindió ante una criatura de ocho años. Cuando lo vio vencido sintió tanta lástima por él como la siente ahora.
Acabada la fiesta de cumpleaños el papá se fue de casa tal como lo predijo la madre, y esa triste noche Mariana se hizo solo una pregunta ¿Por qué no se le habrá ocurrido creer en Dios?


martes, 26 de agosto de 2008

Nada de vacas en mi vida





Hace unos dìas mi novio me hizo el mejor de los regalos: un libro titulado "La vaca". Apenas lo tuve en mis manos sentì gran inquietud, cierta angustia y temor de leerlo, sin embargo, me armè de valor y el domingo por la noche comencè a leerlo apenas terminò la entrevista que le hacìa Bayly a Carlos Alcantara en el francotirador. ¿Cuàntas vacas conservo desde mis años de niñez? me preguntè inmediatamente. Fue imposible contarlas en una sola noche, que ganas de conservar tanta vaca sagrada, es que màs sencillo es seguir viviendo con ellas que desacerte de las pobres inocentes vaquitas. Sabìa que ese libro no habia llegado a mis manos por casualidad, todo lo contrario, habìa llegado porque tenìa que llegar en algùn momento el dìa de mi liberaciòn, me lo regalò la persona correcta, la persona que me ama y quiere lo mejor para mì, asi que tengo obligatoriamente que poner de mi parte para echar a la calle a cada una de ellas, no es nada fàcil, estoy trabajando en esto con optimismo. Ahora me pregunto por què me refugio en mis vacas, todas inventadas por mì, protegidas y hasta resguardadas de la furia de mi propio entendimiento. Y es que me doy cuenta que estàn ahi, hincàndome, miràndome con sus pestañas lacias, sin embargo, me hago de la vista gorda para seguir viviendo en la comodidad de mi propia mediocridad. Pero en algùn momento tenìa que terminar esta fantasìa de que todo està bien, normal, asì son las cosas, yo no puedo cambiar el mundo, que lo hagan otros, y todas estas conocidas fracecillas que solo me sirven de consuelo, de antidoto contra la depresiòn, de excusa perfecta, y aunque siguen asomando la cabeza, lo que no saben es que no serà por mucho tiempo, pues he tomado la determinaciòn de echarlas para siempre de mi vida, y junto con ellas a todas las vacas que pueda expulsar de mi territorio, no sè cuanto tiempo me tomarà, ni siquiera sè si tendrè la suficiente fuerza de voluntad para no abrirles la puerta nunca màs, pero lo ùnico que si sè es que quiero empezar de nuevo, aprender a vivir sin ellas. Gracias mi amor por tan lindo regalo, por el alimento perfecto para mi espìritu.

lunes, 25 de agosto de 2008

Estoy aprendiendo a vivir

Recièn me doy cuenta que estoy viva, es como si de pronto se me hubieran abierto los ojos y descubriera que el mundo es mucho màs grande de lo que yo hubiera imaginado, un mundo que ahora, a mis 38 años, me lo quiero comer bocado a bocado, pero despacito, masticando cada momento vivido unas treinta y ocho veces para que pueda saborear y digerir mejor la vida, que a veces te sorprende gratamente, y otras, prefiero dejarlo en el olvido, no es fàcil, pero tampoco es imposible, que mas da, si recièn estoy aprendiendo a vivir, si recièn me doy cuenta que estoy viva, si por fin y despuès de haber deambulado sin rumbo por esta vida, le encuentro sentido a vivir plenamente. Vivo feliz porque estoy aprendiendo a amar, aunque suene cursi, amo, es difìcil amar aunque muchos piensen lo contrario. Amo a mi padre que està viejo y me persigue por toda la casa para que le lea sus recetas mèdicas, el periòdico o simplemente le cuente alguna cosa que me haya pasado, y cuando no tengo nada que contarle me invento alguna historia que suele escuchar con atenciòn, me hace un sin fin de preguntas que respondo con mentiras verdaderas, y despuès se va feliz a ver la tele o escuchar la radio. Lo amo con locura porque me puedo reflejar en esos emorme ojos marrones que me miran fijamente mientras le digo toda clase de tonterìas que se me vienen de pronto a la cabeza, y aunque a veces no entiende ni la mitad de las cosas que le cuento, hace como que me entiende perfectamente. Amo tambièn a mi madre que es realmente todo un personaje, a veces amanece de buenas y otras mejor ni les cuento, todos salimos de casa despavoridos, nos refugiamos en casa de la tia Li o en el gimnasio, y mi padre que es el que mas sufre las consecuencias de sus arrebatos termina comprando cualquier tontera que ni falta le hace en el super o conversando con el cambista de la esquina, que de tanto hablar de cualquier cosa, se ha hecho ya su amigo. Mi madre, que les puedo decir, tan pequeñita, pero que se hace ante mis ojos cada dìa màs grande, he llegado a la conclusiòn que tengo mucho que aprender de ella, de su fuerza, de su total entrega a la familia, de su amor incondicional, es tan grande su amor que a pesar de que casi bordea los setenta y cinco años, se levanta a las cinco de la mañana para acompañarme mientras me cambio la ropa para ir a trabajar. Ella, cuando quiere es nice, super nice, pero cuando le entra la furia es un terrermoto de 9 grados, lo bueno es que el enojo no le dura mucho tiempo. Amo a mi hermana, me cuesta, no lo voy a negar, es mi ùnica hermana, la que vino a robarme el trono y me desembarcò de los engreimientos de mi mami y mi papi, naciò cuando yo tenìa siete años y casi me muero cuando la vi por primera vez en los brazos de mi madre. Anita es todo lo contrario a mì, a veces no parecemos hermanas, pero es un hecho comprobado que las dos nacimos del mismo vientre. Ella es demasiado pensante, cuestiona todo y a todos, se pasa el dìa pensando, no sè si pensar se ha convertido en su hobby, sin embargo, no me la imagino de otro modo, ès la que màs se parece a mi madre, ambas son tan disticosas con la comida y no suelen levantarse de muy buen humor. Anita es un caso, sin embargo creo que la amo justamente porque es de esos casos no resueltos, y porque no concibo la vida que estoy aprendiendo a vivir sin ella dentro, y sin mi novio, al que conocì en el gimnasio levantando algunas pesas. Amo a mi novio como nunca imaginè amar a un hombre de la forma en la que lo amo a èl. Amo todo de èl, absolutamente todo, y creo que junto a èl he desubierto que es màs bonito vivir la vida de a dos, que es màs bonito subirse a un aviòn y recorrer el mundo junto a èl, que las papas fritas saben mejor cuando las como con èl, que los programas de la tele los disfruto màs cuando los miro con èl, gracias a èl he conocido la existencia de algunos equipos de fùtbol, que los campos de golf tienen 18 hoyos, que el chato Garcia es el mejor jugador de la universidad San martìn, que el municipal es un equipo de fùtbol de segunda divisiòn, que hay que amar al pròjimo, que hay que aceptar la voluntad de Dios, que hay que obrar siempre de buena fe, que la justicia es un valor que hay que difundir y practicar, que la fe verdaderamente mueve montañas. Amo todo de mi novio, sus virtudes y sus defectos, amo los malos humores de mi madre, la simplicidad de mi padre, los incomprensibles pensamientos de mi hermana, ¿serà por estos amores maravillosos que recièn me doy cuenta que estoy viva y que estoy aprendiendo a vivir?

Mi nombre es Lucia

Me llamo Lucîa como mi madre, como mi bisabuela y como Santa Lucìa, santa de la que mi madre es devota desde que tengo uso de razòn. Me ha costado muchos años identificarme con mi nombre, ahora puedo afirmar que me gusta mucho y que no me imagino con algùn otro nombre por màs bonito que sea. A veces me pongo a pensar en las parejas que van a tener un hijo, y como se rompen el coco pensando en el nombre del niño o niña que vendrà al mundo, es todo un tema, pues se pueden pasar meses deliberando e incluso discutiendo sobre el nombre que deberàn elegir. A mì personalmente me parece que el nombre te marca de por vida, es tu carta de presentaciòn, te puede arruinar la existencia o te la pùede cambiar, quizà por eso las grandes actrices se cambian de nombre por alguno màs sonoro, llamativo, exòtico o simplemente comercial. El otro dìa viendo un programa concurso en el canal español me quedè estupefacta al escuchar el nombre de algunas de las concursantes, ¿A quièn diablos se le ocurre ponerle a su hija Remedios, Agripina, Concepciòn o Encarnaciòn? Con esos nombres estàn màs que muertas socialmente, y me imagino las burlas de las que habràn sido objeto en el colegio, en el super, en el barrio etc. Sin ir muy lejos, mi madre, estuvo a punto de llamar a mi hermana con el lindìsimo nombre, segùn ella, de Jacinta, menos mal que mi padre en pleno bautizo le dijo al cura que la niña se llamarìa Ana Cecilia, de lo contrario, mi hermana estarìa en estos momentos sumida en un profunda crisis existencial. Sin embargo, mi madre hasta el dìa de hoy sigue diciendo que mi hermana debiò llamarse Jacinta como una de las pastorcitas de la virgen de Fàtima, y me pregunto yo, ¿Què culpa tiene la virgen de que a la pastorcita sus padres la hayan bautizado con tal nombre? la respuesta es màs que obvia. A mì este tema de los nombres me apasiona porque hay algunos nombres que realmente te dicen mucho de una determinada persona, por ejemplo: Isabel es un nombre definitivamente de reinas de caràcter, Luis es un nombre de herederos de corona pusilànimes, Catalina es el nombre de soberanas enamoradizas y asi podrìa continuar citando muchos otros nombres mas. Recuerdo que cuando era niña solìa cambiarme de nombre porque el mìo me parecìa nombre de vieja, y era la`ùnica de toda la promociòn del colegio que se llamaba Lucìa, me lo cambiaba por nombres màs comunes como Claudia, Sandra o Patricia hasta que un dìa alguien me dijo que mi nombre significaba luz, desde ese dìa sentì un especial agrado al escuchar cuando me llamaban por mi nombre, quizà le encontrè cierta gracia sonora, o simplemente su significado me convenciò de que me pertenece como la sangre que corre por mis venas, y que sin mi nombre no serìa quien soy. Ahora, solo me queda agradecerle a mi papi quien fue el que eligiò mi nombre.