Recièn me doy cuenta que estoy viva, es como si de pronto se me hubieran abierto los ojos y descubriera que el mundo es mucho màs grande de lo que yo hubiera imaginado, un mundo que ahora, a mis 38 años, me lo quiero comer bocado a bocado, pero despacito, masticando cada momento vivido unas treinta y ocho veces para que pueda saborear y digerir mejor la vida, que a veces te sorprende gratamente, y otras, prefiero dejarlo en el olvido, no es fàcil, pero tampoco es imposible, que mas da, si recièn estoy aprendiendo a vivir, si recièn me doy cuenta que estoy viva, si por fin y despuès de haber deambulado sin rumbo por esta vida, le encuentro sentido a vivir plenamente. Vivo feliz porque estoy aprendiendo a amar, aunque suene cursi, amo, es difìcil amar aunque muchos piensen lo contrario. Amo a mi padre que està viejo y me persigue por toda la casa para que le lea sus recetas mèdicas, el periòdico o simplemente le cuente alguna cosa que me haya pasado, y cuando no tengo nada que contarle me invento alguna historia que suele escuchar con atenciòn, me hace un sin fin de preguntas que respondo con mentiras verdaderas, y despuès se va feliz a ver la tele o escuchar la radio. Lo amo con locura porque me puedo reflejar en esos emorme ojos marrones que me miran fijamente mientras le digo toda clase de tonterìas que se me vienen de pronto a la cabeza, y aunque a veces no entiende ni la mitad de las cosas que le cuento, hace como que me entiende perfectamente. Amo tambièn a mi madre que es realmente todo un personaje, a veces amanece de buenas y otras mejor ni les cuento, todos salimos de casa despavoridos, nos refugiamos en casa de la tia Li o en el gimnasio, y mi padre que es el que mas sufre las consecuencias de sus arrebatos termina comprando cualquier tontera que ni falta le hace en el super o conversando con el cambista de la esquina, que de tanto hablar de cualquier cosa, se ha hecho ya su amigo. Mi madre, que les puedo decir, tan pequeñita, pero que se hace ante mis ojos cada dìa màs grande, he llegado a la conclusiòn que tengo mucho que aprender de ella, de su fuerza, de su total entrega a la familia, de su amor incondicional, es tan grande su amor que a pesar de que casi bordea los setenta y cinco años, se levanta a las cinco de la mañana para acompañarme mientras me cambio la ropa para ir a trabajar. Ella, cuando quiere es nice, super nice, pero cuando le entra la furia es un terrermoto de 9 grados, lo bueno es que el enojo no le dura mucho tiempo. Amo a mi hermana, me cuesta, no lo voy a negar, es mi ùnica hermana, la que vino a robarme el trono y me desembarcò de los engreimientos de mi mami y mi papi, naciò cuando yo tenìa siete años y casi me muero cuando la vi por primera vez en los brazos de mi madre. Anita es todo lo contrario a mì, a veces no parecemos hermanas, pero es un hecho comprobado que las dos nacimos del mismo vientre. Ella es demasiado pensante, cuestiona todo y a todos, se pasa el dìa pensando, no sè si pensar se ha convertido en su hobby, sin embargo, no me la imagino de otro modo, ès la que màs se parece a mi madre, ambas son tan disticosas con la comida y no suelen levantarse de muy buen humor. Anita es un caso, sin embargo creo que la amo justamente porque es de esos casos no resueltos, y porque no concibo la vida que estoy aprendiendo a vivir sin ella dentro, y sin mi novio, al que conocì en el gimnasio levantando algunas pesas. Amo a mi novio como nunca imaginè amar a un hombre de la forma en la que lo amo a èl. Amo todo de èl, absolutamente todo, y creo que junto a èl he desubierto que es màs bonito vivir la vida de a dos, que es màs bonito subirse a un aviòn y recorrer el mundo junto a èl, que las papas fritas saben mejor cuando las como con èl, que los programas de la tele los disfruto màs cuando los miro con èl, gracias a èl he conocido la existencia de algunos equipos de fùtbol, que los campos de golf tienen 18 hoyos, que el chato Garcia es el mejor jugador de la universidad San martìn, que el municipal es un equipo de fùtbol de segunda divisiòn, que hay que amar al pròjimo, que hay que aceptar la voluntad de Dios, que hay que obrar siempre de buena fe, que la justicia es un valor que hay que difundir y practicar, que la fe verdaderamente mueve montañas. Amo todo de mi novio, sus virtudes y sus defectos, amo los malos humores de mi madre, la simplicidad de mi padre, los incomprensibles pensamientos de mi hermana, ¿serà por estos amores maravillosos que recièn me doy cuenta que estoy viva y que estoy aprendiendo a vivir?
lunes, 25 de agosto de 2008
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