martes, 26 de agosto de 2008

Nada de vacas en mi vida





Hace unos dìas mi novio me hizo el mejor de los regalos: un libro titulado "La vaca". Apenas lo tuve en mis manos sentì gran inquietud, cierta angustia y temor de leerlo, sin embargo, me armè de valor y el domingo por la noche comencè a leerlo apenas terminò la entrevista que le hacìa Bayly a Carlos Alcantara en el francotirador. ¿Cuàntas vacas conservo desde mis años de niñez? me preguntè inmediatamente. Fue imposible contarlas en una sola noche, que ganas de conservar tanta vaca sagrada, es que màs sencillo es seguir viviendo con ellas que desacerte de las pobres inocentes vaquitas. Sabìa que ese libro no habia llegado a mis manos por casualidad, todo lo contrario, habìa llegado porque tenìa que llegar en algùn momento el dìa de mi liberaciòn, me lo regalò la persona correcta, la persona que me ama y quiere lo mejor para mì, asi que tengo obligatoriamente que poner de mi parte para echar a la calle a cada una de ellas, no es nada fàcil, estoy trabajando en esto con optimismo. Ahora me pregunto por què me refugio en mis vacas, todas inventadas por mì, protegidas y hasta resguardadas de la furia de mi propio entendimiento. Y es que me doy cuenta que estàn ahi, hincàndome, miràndome con sus pestañas lacias, sin embargo, me hago de la vista gorda para seguir viviendo en la comodidad de mi propia mediocridad. Pero en algùn momento tenìa que terminar esta fantasìa de que todo està bien, normal, asì son las cosas, yo no puedo cambiar el mundo, que lo hagan otros, y todas estas conocidas fracecillas que solo me sirven de consuelo, de antidoto contra la depresiòn, de excusa perfecta, y aunque siguen asomando la cabeza, lo que no saben es que no serà por mucho tiempo, pues he tomado la determinaciòn de echarlas para siempre de mi vida, y junto con ellas a todas las vacas que pueda expulsar de mi territorio, no sè cuanto tiempo me tomarà, ni siquiera sè si tendrè la suficiente fuerza de voluntad para no abrirles la puerta nunca màs, pero lo ùnico que si sè es que quiero empezar de nuevo, aprender a vivir sin ellas. Gracias mi amor por tan lindo regalo, por el alimento perfecto para mi espìritu.

No hay comentarios: