Me llamo Lucîa como mi madre, como mi bisabuela y como Santa Lucìa, santa de la que mi madre es devota desde que tengo uso de razòn. Me ha costado muchos años identificarme con mi nombre, ahora puedo afirmar que me gusta mucho y que no me imagino con algùn otro nombre por màs bonito que sea. A veces me pongo a pensar en las parejas que van a tener un hijo, y como se rompen el coco pensando en el nombre del niño o niña que vendrà al mundo, es todo un tema, pues se pueden pasar meses deliberando e incluso discutiendo sobre el nombre que deberàn elegir. A mì personalmente me parece que el nombre te marca de por vida, es tu carta de presentaciòn, te puede arruinar la existencia o te la pùede cambiar, quizà por eso las grandes actrices se cambian de nombre por alguno màs sonoro, llamativo, exòtico o simplemente comercial. El otro dìa viendo un programa concurso en el canal español me quedè estupefacta al escuchar el nombre de algunas de las concursantes, ¿A quièn diablos se le ocurre ponerle a su hija Remedios, Agripina, Concepciòn o Encarnaciòn? Con esos nombres estàn màs que muertas socialmente, y me imagino las burlas de las que habràn sido objeto en el colegio, en el super, en el barrio etc. Sin ir muy lejos, mi madre, estuvo a punto de llamar a mi hermana con el lindìsimo nombre, segùn ella, de Jacinta, menos mal que mi padre en pleno bautizo le dijo al cura que la niña se llamarìa Ana Cecilia, de lo contrario, mi hermana estarìa en estos momentos sumida en un profunda crisis existencial. Sin embargo, mi madre hasta el dìa de hoy sigue diciendo que mi hermana debiò llamarse Jacinta como una de las pastorcitas de la virgen de Fàtima, y me pregunto yo, ¿Què culpa tiene la virgen de que a la pastorcita sus padres la hayan bautizado con tal nombre? la respuesta es màs que obvia. A mì este tema de los nombres me apasiona porque hay algunos nombres que realmente te dicen mucho de una determinada persona, por ejemplo: Isabel es un nombre definitivamente de reinas de caràcter, Luis es un nombre de herederos de corona pusilànimes, Catalina es el nombre de soberanas enamoradizas y asi podrìa continuar citando muchos otros nombres mas. Recuerdo que cuando era niña solìa cambiarme de nombre porque el mìo me parecìa nombre de vieja, y era la`ùnica de toda la promociòn del colegio que se llamaba Lucìa, me lo cambiaba por nombres màs comunes como Claudia, Sandra o Patricia hasta que un dìa alguien me dijo que mi nombre significaba luz, desde ese dìa sentì un especial agrado al escuchar cuando me llamaban por mi nombre, quizà le encontrè cierta gracia sonora, o simplemente su significado me convenciò de que me pertenece como la sangre que corre por mis venas, y que sin mi nombre no serìa quien soy. Ahora, solo me queda agradecerle a mi papi quien fue el que eligiò mi nombre.
lunes, 25 de agosto de 2008
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