Hace poco revisando una caja donde guardo toda clase de recuerdos infantiles como cartitas de amor, stickers acolchados, un slam, fotos, un banderìn del colegio, y un sin fin de chucherìas que son mi tesoro màs valioso, encontrè una carta que mi amiga Mònica me escribiò poco antes de mi graduaciòn, al leerla me vino de sopetòn una nostalgia bonita, infinita. Mi amiga Mònica que es un año menor que yo y por consiguiente era de una promociòn posterior a la mìa, y que por esos azares maravillosos del destino nos tocò compartir durante seis años la misma movilidad escolar, era largamente màs madura que yo, excelente alumna, respetuosa, educada, responsable, en cambio yo era todo lo contrario, pasaba de año con las justas, era muy inquieta, me la pasaba haciendo travesuras, y en màs de una ocasiòn Mònica hablaba con las monjas para que me perdonaràn la vida y me dieran la oportunidad de reinvindicar mi conducta, al principio conseguìa que las monjas me dieran una segunda oportunidad, pero como al poco tiempo recaìa de nuevo en mis viejas manìas, las monjas dejaron de hacerle caso a mi querida amiga Mònica alegando de que yo era como ellas me llamaban "una bebita" y que tenìa que madurar, cosa que sucediò tardiamente, pero mi amiga Mònica siempre estaba alli dàndome ànimos para que yo, niñita malcriada no tirara la toalla, estudiara para poder graduarme y ya no siguiera dando màs lata. Hace mucho tiempo que no sabìa nada de ella, si me preguntan que sucediò para que nos distanciàramos de una forma tan radical, no sabrìa que responder porque realmente nunca pasò nada que pudiera causar algùn malestar entre Monica y yo, simplemente nos distanciamos sin razòn alguna, sin explicaciones, hasta que un dìa hace como un par de meses, revisando mi correo encuentro una invitaciòn de ella al facebook, invitaciòn que inmediatamente aceptè, y a partir de ese dìa retomamos nuestra amistad a la distancia. Ella vive en España y yo en Lima, y desde los primeros mensajes enviados tuve la maravillosa sensaciòn de que nada habìa cambiado entre nosotras, ella seguìa llamàndome cariñosamente "pericota" como cuando era niña, inmediatamente me transportè a mis años escolares donde todo era color de rosa a pesar de mis malas notas y mi mal comportamiento. Recordamos juntas a su familia y a la mìa, increible que ha pesar del tiempo recordara el apodo que malcriadamente le puse a mi abuelita, yo no lo recordaba, me reìa como loca mientras leìa los mensajes que guardo en la bandeja de entrada como guardo mis viejos tesoros en mi caja de cartòn que ha sobrevivido a mis tres mudanzas. Gracias totales facebook.
domingo, 19 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario