He llegado (tardìamente) a la conclusiòn de que soy una romàntica empedernida, sin temor a equivocarme puedo afirmar de que pertenezco a una especie en extinciòn, a un grupo reducido pero no vencido de mujeres que creemos que se puede encontrar el amor verdadero. Sì, definitivamente creo en el amor, en la otra mitad, en el complemento, en la partecita que me faltaba y que he encontrado o me ha encontrado. Nunca la busquè, no me lo propusè, encontrar el amor no estaba ni remotamente entre mis planes, no el año pasado. Algùn tiempo atràs tuve cierto acercamiento con lo que equivocadamente pensè era el amor verdadero, un acercamiento que me dejò una que otra herida de guerra, sin embargo, seguìa creyendo en el amor aunque no lo buscara, quizà porque tenìa el presentimiento de que el amor me encontarìa en el momento menos pensado. La verdad es que las cuestiones del amor nunca fueron mi fuerte ( y creo que nunca lo seràn) , no soy de las que utiliza tècnicas de seducciòn para conquistar a un hombre, por lo menos no lo he intentado, ni soy la clase de chica que pone en pràctica el manual completo del kamasutra para retener a alguien a mi lado porque siempre he creido que el sexo es un complemento del amor, no lo màs importante. Quizà por esos motivos me catalogo como una especie que està a punto de desaparecer, ya no hay Corin Tellados deambulando por ahi, ahora todo pasa màs ràpido, sin pausas, solo con prisas. Y yo, tercamente, sigo aqui viviendo mi sueño convertido en realidad, tal como alguna vez lo imaginè mientras mi tìa Mercedes me leìa la cenicienta o la bella durmiente. Suena infantil, quizà lo sea o quizà no, que tirè la primera piedra el dueño o dueña de la verdad, o algùn romàntico no tan empedernido como yo, o algùn sobreviviente, debe haber alguno por ahi que como yo llorè en las bodas cuando los novios intercambian los aros, o cuando una pareja de viejitos caminan tomados de la mano, se emocione con las puestas de sol, se divierta con las travesuras de un niño, o simplemente se rìa de sì mismo. A veces creo que mi imaginaciòn va largamente màs allà de la realidad constante, no hago nada por reprimirla , no podria ir contra mì misma, no serìa yo, la que èl ha decidido amar para siempre aunque muchos afirmen que el para siempre no existe, es cierto que es una palabra eterea pero foneticamente agradable al oido, y para èl, el para siempre es un solo por hoy eternamente.
domingo, 7 de diciembre de 2008
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