
Una de mis màs bonitas experiencias de viaje es haber visitado Roma, ciudad que excediò largamente mis expectativas. Recuerdo que el primer lugar que visitè fue el Vaticano, cuando lleguè habìa muchìsma gente pues se celebraba el año del jubileo, y para suerte mìa el papa màs carismàtico, Juan Pablo II, celebrarìa una misa en la misma plaza de San Pedro. Yo, que habìa llegado a Roma en el año del jubileo por pura casualidad pues no tenìa ni idea de que se estaba celebrando tal acontecimiento, ingresè a la Basìlica por la puerta Santa, pues deduje que tambièn las casualidades tienen una razòn de ser, y que no podìa perder la oportunidad de obtener la indulgencia jubilar ya que dicha puerta la abre el papa solo cada veinticinco años. La Basìlica de San Pedro es en sì una verdadera obra de arte, y como no iba a serlo si Rafael y Miguel Angel fueron algunos de los encargados del diseño. Otras de las maravillas que se puede encontrar en Roma son los famosos museos del Vaticano donde se encuentran la Galerìa de los Mapas, de las estatuas, de tapices, la pinoteca del vaticano, y muchìsimas màs colecciones y museos, pero sin duda la màs famosa de todas las colecciones es La Capilla Sixtina, pintada al fresco por Signorelli, Boticelli y muchìsimos artistas màs, pero sin duda lo que màs destaca es el famoso "Juicio Final" pintado por el celebre genio Miguel Angel. Yo me quedè perpleja cuando lo vì, es mas, apenas entrè me quedè paralizada, sin palabras, sentì que el tiempo se habìa detenido en ese preciso momento, y no podìa ser de otro modo, pues admirar en vivo y en directo pinturas de Miguel Angel es una experiencia ùnica, pues no es muy probable que la pueda volver a repetir.
Roma es una ciudad que no para de sorprender, recuerdo que mientras caminaba por la Via del Corzo, una calle bastante transitada, distrajo mi atenciòn unas fotografìas del loco encantador Dali, apenas las vì corrìa a la puerta de la galerìa donde se exhibìan dichas fotos, y me di con la grata sorpresa de que habìa una exposiciòn en su honor, y que habìan traìdo una buena cantidad de sus cuadros, obvio que entrè porque no podìa perderme la oportunidad de admirar los cuadros de un genio, y màs aùn si el genio en menciòn estaba un poco loco, pues dicen que los niños y los locos son las persona màs sinceras. Caminar por la via del Corzo era un verdadero placer pues encontraba lindas tiendas, gente bonita con ropa puesta aùn màs bonita, restaurantes, bohemios vendiendo sus creaciones en las veredas, en fin todo lo que mi imaginaciòn no alcanzaba a imaginar. Caminando lleguè tambièn a la Fontana di Trevì, la fuente màs famosa de Roma y creo que de toda Italia, inmortalizada en algunas pelìculas que se me vinieron a la mente en ese momento, despuès de contemplarla por algunos minutos arrojè mi moneda a la fuente porque dice la leyenda que arrojar una moneda con la mano derecha asegura a quien lo hace su regreso a Roma, espero que en mi caso la leyenda se cumpla algùn dìa.
Dentro de las plazas màs concidas de Roma la que màs me gustò fue la Plaza de España porque en ella se encuentra la escalinata que conduce a la iglesia Trinita dei monti que es de estilo gòtico, muy bonita y artìstica, recuerdo que me sentè en las escaleras por un largo rato para contemplarlo todo desde las alturas mientras me comìa un pedazo de pizza cuadrada, sì, las pizzas en Roma son cuadradas, por lo menos las que yo vì y me comì.
El ùltimo dìa visitè el coliseo y los foros romanos, realmente me impresionaron mucho, quizà el coliseo por ser una obra grandiosa de arquitectura romana capturò un poco màs mi atenciòn, sin embargo, los foros encierran la historia de la antigua Roma y su desarrollo.
Despuès de haber vivido la maravillosa experiencia llamada Roma, me fui al termini para tomar el tren con destino a Florecia, otra experiencia de viaje que prometo contarles prontito.
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