miércoles, 9 de diciembre de 2009

Mi chinita

Sus ojitos chinitos, oscuros, tan lindos, adornados por unas largas y abundantes pestañas rizadas que le dan un aire semi oriental a esa carita regordeta y colorada. No sè de donde le viene la chinura, ni se de quien heredò esa risita contagiosa y coqueta. Lo cierto es que ella me mira con esos ojitos chinitos que me enloquecen, que me lo dicen todo, ojitos que consiguen que olvide los malos ratos, los problemas, las tristezas, que me olvide hasta de mi misma. Darìa todo lo que tengo por una sola sonrisa de mi chinita, por su mirada limpia, tan penetrante, tan dulce, tan suya. Ella, que cuando parece que se va a dormir me sorprende con su risa, ella que parece de otro mundo inventado por mì, sin interrupciones, sin intrusos, y alli està ella de nuevo, dentro de nuestro mundo inventado, miràndome otra vez con sus ojitos chinitos, sonrièndome a cada instante como si supiera que cada sonrisa suya vale màs que mi propia vida, asi es mi chinita, inquieta y curiosa. A veces emite un chillido agudo, distinto a los otros, màs intenso, menos dulce, un chillido que me paraliza, me hace volver a su lado de inmediato y me recuerda que mi lugar es estar junto a ella hasta que la vida y Dios me lo permitan. Es a veces tirana y me lo demuestra con aquel chiilido autoritario que suele emitir cuando se siente sola o aburrida, otras veces me da la impresiòn de que prefiere la soledad silenciosa de la habitaciòn para examinar detenidamente sus manitas, chuparse hasta el ùltimo dedito y dar una que otra patada al aire. Asi es la pequeña Ana Lucìa, mi chinita como acostumbro llamarla cuando estamos las dos recostadas sobre la cama jugando con cualquier cosa, gritando a todo pulmòn, miràndonos a los ojos, balbuceando sonidos que no significan nada o simplemente acompañàndonos como si fuèramos dos grandes amigas de la vida. Asi es ella, asi soy yo, juntas somos màs que dos, somos las dos en una, pero mi chinita es màs de lo que alguna vez soñè.




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