Hace aproximadamente tres meses que no escribo un post porque estuve internada en la clìnica cincuenta dias que me parecieron una eternidad, pero felizmente ahora estoy en casa, un poco cansada, otro poco angustida, y podrìa afirmar que me encuentro bastante intranquila. Muchos dìas de inactividad resultan dañinos para la salud mental, se meten los malos pensamientos, todos los miedos que habìa superado volvieron y algunos otros asoman temerariamente. Deberìa estar feliz pero no lo estoy tanto, no sè si son las hormonas o los cambios bruscos que he sufrido en estos ùltimos meses. Prefiero echarle la culpa de mi malestar a las hormonas para evitar los sentimientos de culpa.
Estoy confundida, siento que todo se ha detenido a mi alrededor, que no puedo ver mas allà de mis narices, solo me dejo llevar por lo que siento y lo que siento es solamente angustia, una angustia que me hace daño. No puedo màs con la incertiumbre que me rodea, me està carcomiendo el alma, los pensamientos, el corazòn. No puedo màs conmigo misma, cargo una mochila repleta de miedos, temores, dudas, dolor. Todo es tan confuso a mi alrededor, todo es un puede ser o un tal vez, nada definido, nada decidido, todo està por verse, por realizarse algùn dìa, o quizà nunca. Me he dado cuenta de lo fràgil que soy, de lo pusilànime que me he vuelto o me han vuelto, prefiero seguir pensando que todo es consecuencia de las hormonas para no culpar a nadie porque probablemente serìa injusto de mi parte. A veces quisiera convertirme en un objeto inanimado al que solo se le mira a la distancia , no se le hace promesas, no siente nada bueno ni nada malo, simplemente no siente porque su corazòn es de cartòn y su alma de porcelana. Hoy ya no pido nada, no quiero hacerlo, no debo hacerlo, no tiene sentido, nada tiene sentido cuando me siento decepcionada o cuando me decepcionan porque hay algunas promesas que son implìcitas, no hay que hacerlas, se sobreentienden, pero es màs fàcil decir que no se prometiò nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario