sábado, 27 de septiembre de 2008

MI PAPAYITA



En casa de mi abuela sucedìan situaciones inexplicables como tomar una taza de cafè dentro de un closet oscuro y hùmedo, utilizar un jabòn diario, jabòn camay por supuesto, inundar la casa y observar la inundaciòn desde la cama. Poner en jaque a la familia era ya costumbre de la abuela Mercedes a quien cariñosamente llamàbamos papayita porque le gustaba mucho la papaya . Yo la miraba atenta esperando alguna nueva ocurrencia suya, èramos naturalmente còmplices desde que tengo uso de razòn porque de alguna manera celebraba cada una de sus travesuras. Pobre la tìa que luego tenìa que limpiar toda la casa, gastarse todo el sueldo reponiendo las cosas que la abuela rompìa o tiraba a la basura convencida de que dichos objetos traerìan a la larga mala suerte a la familia. Recuerdo que se pasaba horas frente al espejo ensimismada en su propio reflejo como si ella hubiera detenido el tiempo. La miraba desde el umbral de la puerta en silencio para no interrumpir tan maravillosa escena, la misma que tengo grabada tercamente en la memoria. Pobre la tìa que tenìa que darle de comer en la boca para que no tirara la comida al basurero sin ningùn tipo de remordimiento. Que pensamientos pasaràn por su mente me preguntaba intrigada mientras la tia recogìa del suelo los pedazos de algo que la abuela habìa roto a propòsito, la tìa recogìa del suelo lo que fuera y la abuela seguìa rompiendo, la tìa necesitaba un poco de compasiòn, la abuela no lo entendìa, que va, su mente deambulada por senderos extraviados. La tìa nunca se quejò, la abuela constantemente. Pobre la tìa que velaba sus sueños quitàndole horas al suyo, a la abuela le costaba quedarse dormida, la tìa querìa que se durmiera de todas formas pero la abuela querìa seguir soñando despierta. Yo no comprendìa de que se trataba todo eso porque era apenas una niña, ahora tampoco lo entiendo completamente, que mas da, en el caso de la abuela las explicaciones salen sobrando.

jueves, 25 de septiembre de 2008

En el gym



Hoy me levantè a las 08:30 am. Demasiado tarde o demasiado temprano, todo depende del cristal con que lo mire o del cansancio que haya acumulado el dìa anterior. Ultimamente las 08:30 am es para mì como si me despertara al alba, sin embargo, hoy he hecho un esfuerzo extra para arrastrarme hasta el gimnasio. Lleguè con las justas a la clase de aerobicos, como soy bajita me ubico siempre frente al espejo para ver como trabajan mis musculos, no es vanidad aunque lo parezca, no todo lo que parece es real, crèanme no lo es. Durè solo cincuenta minutos en la clase, creo que me aburrì y preferì entrenar en la elìptica porque me permite moverme a mi ritmo, sentirme libre y estar solo bajo mi propia presiòn. Desde la elìptica me parece que el tiempo pasa màs ràpido, a veces me gusta que el tiempo se acelerè, otras prefiero que el tiempo se detenga pero nunca se acelera ni se detiene, solo me parece que sucede. En el gimnasio casi todos estàn pendientes de su apariencia, de los kilos que sobran o que faltan, se comparan unos con otros aunque ninguno lo admita. Una chica mira a otra y a esa otra la miran casi todos los hombres cuando pasa pero ella se hace como que no se da cuenta, es el juego que le gusta jugar. La misma chica sigue caminando como si buscara algo cuando en realidad no busca nada ni a nadie, sigue jugando y yo observando la escena desde la elìptica, miro de reojo el reloj, me falta màs de media hora, sigo pedaleando con fuerza. Otra mujer ha dejado a su bebe con la nana en la guarderìa, hace poco que ha dado a luz y quiere recuperar su figura, lo està consiguiendo, el bebe llora, quiere que lo amamante su madre pero ella està muy ocupada quemando la grasa que dice le sobra, el bebe sigue llorando, la nana no puede calmarlo, quiere a su mamà, ella sigue entrenando, sigue quemando grasa, pobre bebe. Una mujer habla por telèfono, parece que està enojada, en verdad lo està, ha dejado de entrenar, se le salta una làgrima, ha colgado, creo que ya no tiene nada màs que decir. Vuelvo a mirar el reloj, me faltan diez minutos, menos mal, estoy cansada, he quemado ya trescientas cincuenta calorìas, sigo pedaleando, no quiero rendirme. Mi novio ha llegado, me da un beso, me ha dicho que me ama, le digo que yo tambièn lo amo muchìsimo, vuelvo a mirar el reloj, se cumpliò el tiempo, tarea cumplida, hora de volver a casa.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Just me



Ultimamente no he metido mucho la pata, thanks god, sin embargo hasta hace algunos años mis metidas de pata eran cotidianas, al extremo que ya se me habìa hecho costumbre disculparme por cualquier cosa, inclusive por cosas que yo ni siquiera habìa hecho, es algo que arrastro desde que era niña, fantasmas que llevo dentro y que trato de fulminar cuando me acuerdo de que todavìa habitan en mì. No es que me sienta muy mal por eso, solo creo que estarìa muchìsimo mejor sin ellos en mi vida porque me desordenan, me deafìan y hasta me han ocasionado una que otra noche de insomnio, mis insomnios nunca fueron crònicos, menos mal, pero imagino que debe ser terrible pasarse noche tras noche sin poder conciliar el sueño. Alguna noche sì que me he quedado en blanco pensando tonterìas o buscando la "excusa perfecta" despuès de alguna terrible metida de pata. Siendo sincera màs angustia me provocaba la bùsqueda de una excusa que la metida de pata en sì porque la excusa era una mentira y a mì la verdad nunca me gustaron las mentiras. Ahora me doy cuenta, un poco tarde, aunque muchos afirmen que nunca es tarde, afirmaciòn con la que discrepo en parte porque mal de muchos consuelo de tontos, que lo que yo realmente deseaba era llamar la atenciòn, hacerme notar, gritarle a los cuatro vientos que estaba viva. Hasta el dìa de hoy no tengo claro porque buscaba la aceptaciòn de las personas, quizà para que se dieran cuenta de que yo tambièn formaba parte de algo, o simplemente mas era el miedo de sentirme una màs del montòn, de las que no tienen ni voz ni voto. Y ahora que ya han pasado muchos años me encuentro cara a cara con la cruda realidad, con la persona que realmente soy y no con la que en algùn momento quise ser, la que me inventè para sentirme aceptada, tonta de mì, porque no veìa màs alla de mis narices, pero la verdad me dio una bofetada y como en el fondo soy un poquito masoquista le di tambièn la otra mejilla. Ahora soy yo misma, naturalmente càndida, un poco atolondrada y otro poco sosegada, una mezcla de niña-mujer que està aprendiendo a amarse porque para ser sincera la clave està en la aceptaciòn, y no tuve que descubrir la polvora para darme cuenta. Todavìa no he ganado la batalla, que va, es una lucha constante entre mi yo verdadero y mi yo inventado que se va diluyendo en el tiempo, thanks god again, ¿tengo miedo? me miro al espejo, me mando besos volados, me digo que soy ùnica, no por puro gusto Dios me ha creado a su imagen y semejanza me digo. Claro... comprendo de que se trata el quererse uno mismo y me siento feliz por entenderlo claramente. Que bacan.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Y nos fuimos para Salinas


Despuès de mucho meditar mi novio y yo decidimos irnos a Salinas en Ecuador. Un lugar que no estaba ni remotamente en nuestra lista de posibles lugares para visitar. La verdad es que no nos decidìamos por ningùn lugar hasta que llegò a mis manos una publicidad sobre Salinas, busquè informaciòn en internet y finalmente nos embarcamos en un vuelo con destino a Guayaquil. Llegamos como a las dos de la tarde porque el vuelo llegò un poco demorado. Inmediatamente nos fuimos a un hotel para pasar la noche ya que partirìamos a Salinas al dìa siguiente. Como solo tenìamos un dìa para visitar Guayaquil no perdimos la oportunidad de pasear por el malecòn 2000, lo recorrimos de punta a punta con la intenciòn de encontrar al Morgan, un barco parrandero que te lleva de paseo durante dos horas por el rìo. Lamentablemente nos tuvimos que conformar con tomarle un par de fotos a la distancia porque su ùltimo paseo ya habìa terminado, para otra vez serà nos dijimos consolàndonos mutuamente. Un poco desilusionados comimos por ahi, miràbamos curiosos a la gente pasar, son pausados, tranquilos, por momentos me parecìa un pueblo pequeño donde el tiempo pasa lentamente, reìamos, conversàbamos, y cuando faltaban como unas cinco cuadras para llegar al hotel pasamos , sin saberlo, por una calle donde estaban los travestis ofertàndose al mejor postor, uno de ellos que era realmente muy bonita y que podìa claramente pasar como una mujer, estaba gritando como una loquita en plena calle, a mì me llamò la atenciòn su esbelta figura y su mirada que parecìa triste aunque ella o èl, ya no lo sè, riera y sonriera como si fuera feliz pero con una sonrisa que no le salìa del alma, todo lo contrario, era una sonrisa de los dientes para afuera.

Al dìa siguiente preparamos las maletas muy temprano porque nos llevarìan a Salinas por la mañana. El dìa era càlido y aunque no habìa salido el sol la sensaciòn tèrmica que envolvìa la ciudad alegraba los espìritus. Cuando llegamos a Salinas estaba màs nublado que en Guayaquil, sin embargo, no iba a dejar que unas cuantas nubes arruinaràn mis vacaciones, estàbamos juntos que era en realidad lo màs importante. Como no era temporada alta el hotel no estaba lleno, por lo tanto siempre se podìa encontrar un buen lugar en el restaurante, habìa suficiente espacio en la piscina y nunca tuvimos problemas para encontrar tumbonas desocupadas. Siento que este viaje fue totalmente revitalizador, una experiencia diferente que me permitiò intimidar con mi novio, me refiero a que pudimos conocernos màs profundamente, descubrirnos disfrutando de la playa, de la naturaleza, de nosotros mismos rodeados de un ambiente maravillosamente pacìfico, frente al mar inmenso, profundo, interminable, estàbamos màs unidos que ayer y ojalà que mañana. Por las noches salìamos a caminar por el malecòn para respirar aquel aroma delicioso a mar, en el trayecto nos encontràbamos con los pescadores que realizaban la pesca de orilla, con artesanos y artistas, uno de los cuales realizaba figuras con alambres de colores, mi novio y yo decìdimos llevarnos parte de su talento a casa, un corazòn con nuestros nombres grabados que por el momento adorna el cuarto de mi novio. Se notaba que el muchacho habìa vendido muy pocas de sus obras, no habìan muchos visitantes debido a que la temporada alta està por llegar en un par de meses, y me pareciò que con el dinero que le pagamos se fue a comer una hamburguesa, se padecen necesidades durante la temporada baja.
Salinas es un balneario que superò mis expectativas por su calidez, simplicidad y fascinante naturaleza, seguramente regresaremos pronto.

martes, 9 de septiembre de 2008

Un viaje inovidable





Una de mis màs bonitas experiencias de viaje es haber visitado Roma, ciudad que excediò largamente mis expectativas. Recuerdo que el primer lugar que visitè fue el Vaticano, cuando lleguè habìa muchìsma gente pues se celebraba el año del jubileo, y para suerte mìa el papa màs carismàtico, Juan Pablo II, celebrarìa una misa en la misma plaza de San Pedro. Yo, que habìa llegado a Roma en el año del jubileo por pura casualidad pues no tenìa ni idea de que se estaba celebrando tal acontecimiento, ingresè a la Basìlica por la puerta Santa, pues deduje que tambièn las casualidades tienen una razòn de ser, y que no podìa perder la oportunidad de obtener la indulgencia jubilar ya que dicha puerta la abre el papa solo cada veinticinco años. La Basìlica de San Pedro es en sì una verdadera obra de arte, y como no iba a serlo si Rafael y Miguel Angel fueron algunos de los encargados del diseño. Otras de las maravillas que se puede encontrar en Roma son los famosos museos del Vaticano donde se encuentran la Galerìa de los Mapas, de las estatuas, de tapices, la pinoteca del vaticano, y muchìsimas màs colecciones y museos, pero sin duda la màs famosa de todas las colecciones es La Capilla Sixtina, pintada al fresco por Signorelli, Boticelli y muchìsimos artistas màs, pero sin duda lo que màs destaca es el famoso "Juicio Final" pintado por el celebre genio Miguel Angel. Yo me quedè perpleja cuando lo vì, es mas, apenas entrè me quedè paralizada, sin palabras, sentì que el tiempo se habìa detenido en ese preciso momento, y no podìa ser de otro modo, pues admirar en vivo y en directo pinturas de Miguel Angel es una experiencia ùnica, pues no es muy probable que la pueda volver a repetir.

Roma es una ciudad que no para de sorprender, recuerdo que mientras caminaba por la Via del Corzo, una calle bastante transitada, distrajo mi atenciòn unas fotografìas del loco encantador Dali, apenas las vì corrìa a la puerta de la galerìa donde se exhibìan dichas fotos, y me di con la grata sorpresa de que habìa una exposiciòn en su honor, y que habìan traìdo una buena cantidad de sus cuadros, obvio que entrè porque no podìa perderme la oportunidad de admirar los cuadros de un genio, y màs aùn si el genio en menciòn estaba un poco loco, pues dicen que los niños y los locos son las persona màs sinceras. Caminar por la via del Corzo era un verdadero placer pues encontraba lindas tiendas, gente bonita con ropa puesta aùn màs bonita, restaurantes, bohemios vendiendo sus creaciones en las veredas, en fin todo lo que mi imaginaciòn no alcanzaba a imaginar. Caminando lleguè tambièn a la Fontana di Trevì, la fuente màs famosa de Roma y creo que de toda Italia, inmortalizada en algunas pelìculas que se me vinieron a la mente en ese momento, despuès de contemplarla por algunos minutos arrojè mi moneda a la fuente porque dice la leyenda que arrojar una moneda con la mano derecha asegura a quien lo hace su regreso a Roma, espero que en mi caso la leyenda se cumpla algùn dìa.

Dentro de las plazas màs concidas de Roma la que màs me gustò fue la Plaza de España porque en ella se encuentra la escalinata que conduce a la iglesia Trinita dei monti que es de estilo gòtico, muy bonita y artìstica, recuerdo que me sentè en las escaleras por un largo rato para contemplarlo todo desde las alturas mientras me comìa un pedazo de pizza cuadrada, sì, las pizzas en Roma son cuadradas, por lo menos las que yo vì y me comì.

El ùltimo dìa visitè el coliseo y los foros romanos, realmente me impresionaron mucho, quizà el coliseo por ser una obra grandiosa de arquitectura romana capturò un poco màs mi atenciòn, sin embargo, los foros encierran la historia de la antigua Roma y su desarrollo.

Despuès de haber vivido la maravillosa experiencia llamada Roma, me fui al termini para tomar el tren con destino a Florecia, otra experiencia de viaje que prometo contarles prontito.



Una mirada a la selva







La primera vez que visitè Tarapoto fue hace como dos años con una amiga y quedè fascinada, la selva no habìa sido hasta esa vez un lugar que capturara mi atenciòn, sin embargo, motivada por mi amiga Marianella, nos embarcamos en una aventura completamente distinta para mì. La pasè tan bien en Tarapoto que hace como cuatro meses le propusè a mi novio escaparnos a la selva porque sentì que me quedaron algunas asignaturas pendientes.


Apenas llegamos al aeropuerto de Tarapoto, el fuerte calor nos dio la bienvenida, un calor intenso, fogoso, abrumador, abrasador, inexplicablemente delicioso. Despuès , ya instalados en el hotel le decìa a mi novio que al dìa siguiente vivirìa una experiencia inolvidable. Apenas nos levantamos y despuès de haber tomado un desayuno consistente los de la agencia de viaje nos vinieron a recojer para llevarnos a la famosa laguna azul en el Sauce, èramos un grupo como de ocho personas, nosotros, dos señoras con sus dos hijos y una señora inglesa con su hija belga. El camino que dura aproximadamente dos horas es muy divertido, mucha naturaleza alrededor, y aunque la carretera no està totalmente asfaltada, el paisaje natural consigue que casi ni se sienta la falta de asfalto. De pronto la camioneta se detiene, ya no hay mas carretera, todos nos bajamos del auto, mi novio me mira un poco desconcertado, la señora inglesa tambièn me mira como preguntàndome què sucede, su hija sonriè nerviosa, yo sè que va a pasar pero no digo nada para mantener el suspenso, hasta que el conductor nos dice que para llegar a la laguna debemos pasar el rìo Huallaga en balsa cautiva porque la carretera continua a la otra orilla del rio. Entonces el conductor maneja el auto para subirlo a la balsa, luego subimos nosotros, nos colocamos al costado del auto mientras unos hombres muy fuertes impulsan la balsa que no tiene motores, poco a poco nos vamos deslizando hasta llegar a la otra orilla, mi novio me seguìa mirando con carita de palteado, la señora inglesa y su hija tambièn, y aunque yo me hacìa la canchera, por dentro me morìa de miedo de que la balsa se soltara y fueramos a dar en calidad de bulto hasta el oceano pacìfico. Cruzar el Huallaga en balsa cautiva es un experiencia ùnica, y aunque amedrenta estar en medio del rio, la aventura bien merece màs que la pena. La laguna azul, llamada asi porque cuentan que desde las alturas se ve azul, es impresionante, para conocerla hicimos un paseo en una especie de barquito a motor, pudimos bajar del barquito en un muelle, mi novio, Madeleine y su hija Denise se dieron un refrescante chapuzòn, yo les tomaba fotos y màs fotos, tenìa que inmortalizar el momento, hacerlo nuestro y de ellas, nuestras nuevas amigas con las que entablamos una bonita amistad que continuo durante nuestras cenas y almuerzos en el hotel. Quizà la vida se encargue de reunirnos nuevamente en algun lugar del mundo, tal vez nunca las volvamos a ver, no lo sè ni ellas tampoco, sin embargo, mi novio y yo las recordamos con cariño y el recuerdo nunca se va completamente. Todo iba bien hasta que el reloj de mi novio terminò en el fondo de la laguna y por mas intentos que hizo para rescatarlo no lo consiguiò, era como buscar una aguja en un pajar, sin embargo y aunque parezca increible, un chico de la zona lo encontrò en la primera zambullida, todos nos quedamos totalmente sorprendidos ante su hazaña. Denise y su mamà se tomaron un coco loco mientras nos contaban algunas anècdotas de sus viajes, son dos viajeras empedernidas, casi como mi novio y yo, aunque todavìa nos faltan muchìsimos kilòmetros por recorrer. De regresò seguimos el mismo camino, pasamos nuevamente el rio en balsa cautiva, sentì de nuevo el mismo miedo, la misma angustia que suelo disimular muy bien hablando màs de la cuenta, hablo de lo primero que se me viene a la mente, de cualquier cosa. Es impontente el Huallaga, rodeado de pura naturaleza, me sentìa como una pulga mientras la balsa cruzaba el rio, miraba a ambos lados y parecìan no tener fin, todo era inmenso y yo tan chiquitita y en medio de sus aguas me sentìa màs chiquita aùn. Tarapoto es sin ninguna duda un exòtico destino, un lugar privilegiado donde la aventura es el punto de partida.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Oh Parìs


Estoy en Parìs, me decìa a mì misma como intentando convencerme de que no era un sueño lo que estaba viviendo. Efectivamente estaba en Parìs, subiendo al metro en el gare del est que me llevarìa al hotel que habìa reservado por internet. Estaba un poco cansada porque venìa de Luxemburgo, en realidad solo fueron tres horas de viaje, pero mi cansancio se debìa a que me habìa levantado muy temprano, y a pesar de que llevaba una semana en Europa no me habìa aùn acostumbrado al cambio de hora. Ya en el hotel me di un baño, y a pesar del cansancio salì de prisa porque mi emocìon era tan grande que no me hubiera permitido dormir algunas horas, no a las 11 de la mañana. Afuera brillaba un tenue sol de otoño, no hacìa ni frìo ni calor, màs bien un clima templadito, riquìsimo. Tomè nuevamente el metro que me llevarìa a la plaza de la Concordia, me morìa por conocerla, la plaza en sì misma cuenta un sin fin de historias, fue la plaza de la Revoluciòn, por lo tanto tenìa mucho que decirme, aunque ya no corrieran rìos de sangre ni cabezas cortadas. Me quedè un buen rato miràndola, imaginàndolo todo, aunque no habìa mucho que imaginar porque la guillotina no fue producto de mi imaginaciòn, existiò y estuvo allì, de eso no hay ninguna duda. Seguì caminando hasta llegar a la avenida que los franceses llaman la avenida màs hermosa del mundo, y creo que no se equivocan al afirmalo, los Campos Eliseos me sorprendiò gratamente con sus grandes almacenes, tiendas de lujo, jardines preciosos, respiraba belleza, glamour, alegrìa. Me di el lujo de tomarme un cafè con un dulce por el que paguè casi 45 dolares, no me arrepiento, estaba en Parìs, en la avenida màs hermosa del mundo, son licencias que me pude permirtir porque son experiencias que solo se viven una vez en la vida. Los campos Elìseos se prolongan hasta llegar al museo de Louvre donde se encuentra la famosa Gioconda, hay un montòn de flechas y señalizaciones que te llevan a ella, ya en el lugar sentì un gran alivio porque ya no tenìa màs señalizaciones que seguir, pero la Giconda no fue la obra que màs me imprecionò, fue la Venus de Milo, una escultura que representa a afrodita, me quedè atònita cuando la vì, quizà por la expresiòn reposada de su rostro, expresaba serenidad, tranquilidad. En el Louvre no estuve mucho tiempo como me hubiera gustado, pensè en regresar otro dìa pero no lo hice, es una materia pendiente y uno de los motivos para volver nuevamente a Parìs.


Al segundo dìa de mi estadìa empezaba a familiarizarme con el metro, no me resultaba muy fàcil porque no hablo francès, pero viajar en metro me resultaba còmodo y despuès de una que otra perdida lleguè a la torre Eiffel, dicen que es el monumento màs visitado del mundo, no tengo la certeza, pero lo que si puedo decir es que me daba mucho ilusiòn conocerla y mirar Paris desde las alturas and ¡I did it!, realmente espectacular como lo es Notre-Dame, cuya espectacularidad no solo radica en su estilo gotico o en su antiguedad, sino en que està rodeada por el Sena. Pasear por el Sena es sencillo, tomè uno de los muchos barcos que pasean a los turistas, durante el paseo pasè por debajo de algunos de los màs de treinta puentes que lo adornan.


Lo que sì me resultò un verdadero problema, y creo que es el ùnico que vale la pena mencionar, fue la cuestiòn de la comida, no entendìa las cartas, las interpretaba a mi modo, pues no hablo francès y los franceses se resisten al inglès, sin embargo, de hambre no me morì, sobrevivì a las barreras del idioma y mi estòmago tambièn. El ùltimo dìa que pasè en Parìs lo dediquè al palacio de Versalles, un palacio donde viviò su reina màs famosa, la tristemente celebre Marìa Antonieta, que a pesar de su tragico final, es un personaje històrico que cautiva mi atenciòn, quizà por ese motivo no quise dejar Parìs sin visitar su palacio màs famoso, un lugar lleno de jardines, fuentes, excentricamente bello como seguramente lo fue Marìa Antonieta, hay algo de ella en cada rincòn, se siente, no sè como explicarlo, hay que vivirlo para poder sentirlo, creo que ella ejercìa un gran magnetismo, es màs lo sigue ejerciendo aunque hayan pasado màs de doscientos años desde que fue ejecutada. Despuès de visitar Parìs comprendì porque los intelectuales y bohemios de todas partes del mundo se mudaban a la ciudad luz, quizà encontraban su musa inspiradora, cafès llenos de gente simpàtica, màs inspiraciòn, mas mundo.

La aventura de viajar

Desde que tengo uso de razòn le he escuchado contar a mi padre sobre sus aventuras y viajes, historias divertidas que capturaban mi infantil atenciòn, no es que conociese todos los lugares de los que hablaba, pero como era un buen lector solìa relatarnos a toda la familia historias divertidas, incluso sobre lugares a los que nunca habìa ido, lo hacìa con absoluta convicciòn como si realmente hubiese estado allì. Ahora, creo que a travès de sus historias mi padre despertò en mì la curiosidad por conocer diferentes lugares, personas y costumbres. Mi padre ha sido y es un referente importante en casi todas las aventuras que emprendo, y gracias a sus constantes motivaciones le he encontrado el gusto a viajar porque la verdad es que me dan mucho miedo los aviones, sin embargo, estoy convencida que mi curiosidad es màs fuerte que el miedo que suelo sentir cada vez que me subo a un aviòn. Viajar es màs que una aventura, es un recorrido infinito, una ilusiòn constante, una bùsqueda de lo inexplicable, un antidoto contra la cotidianidad, y siempre me hace sentir la adrenalina a flor de piel. Yo por lo general no me entiendo mucho por no decir que no me entiendo nada, y cuando estoy allà quiero estar aqui y cuando estoy aqui quiero estar allà, pero lo ùnico cierto de todo esto es que cuando estoy allà rompo con todo, me siento libre y con ganas de comerme el mundo, y aunque extrañe el aqui, siento que estoy mejor allà, y si estoy allà en buena compañia como este ùltimo año, mil veces mejor. El allà es cualquier lugar que despierta mi curiosidad o interès por diferentes razones que serìa muy largo de explicar, o simplemente porque en algùn momento recuerdo alguna historia de mi padre o la vida me la recuerda. Ultimamente ya no estoy viajando sola, y aunque en algùn momento pensè que estar allà sola conmigo misma era lo màs placentero, he descubierto que estar allà acompañada es mucho màs placentero. Ademàs ultimamente la suerte me ha sonreido porque mi novio y yo compartimos los mismo intereses por conocer muchos allàs, y vivir plenamente la aventura de viajar por donde la vida, el dinero y el destino nos lleven.

lunes, 1 de septiembre de 2008


Hoy me encontrè nuevamente construyendo castillos de arena, habìa jurado que nunca màs, pero lo hice de nuevo, y tambièn jurè que mi castillo por màs fràgil que pareciese seguirìa en pie de guerra, pero no fue asì, hoy el endeble castillo se desplomò ante mis ojos asustados. Y de pronto me sentì chiquitita, indefensa, delicada, con mi alma desconcertada al viento. No es la primera vez que me sucede, no sè si serà la ùltima, no me he hecho esa promesa porque aùn no me he cansado de luchar, o quizà porque todavìa conservo mi parte infantil, la màs vulnerable, la que me permite soñar y convencerme de que lo inalcanzable es alcanzable. Por otro lado, no suelo romper mis juramentos, por eso prefiero no jurar para luego no tener que pasar por la experiencia de no cumplirlos, sin embargo, he re jurado tantas veces que no me volverìa a enamorar, que no volverìa a comer huevos fritos porque la grasa engorda, y sabiendo que eran juramentos muy difìciles de cumplir, lo hice de nuevo, jurè con señal de la cruz y todo, poniendo como testigo a Santa Lucia, prometièndome a mì misma que no volverìa a caer en ese tipo de tentaciones, pero caì, redondita, sin darme casi cuenta que estaba incumpliendo las promesas que firmemente me habìa hecho. De pronto me encontrè enamorada, de nuevo, pero no como antes, todo lo contrario, con un amor nuevo, desconocido, liviano, simple, un amor que me descubrìa sin prisas, que a veces me dejaba pensando en un sin fin de cosas, y otras simplemente me serenaba. Asì tambièn olvidè mi promesa, es màs ni siquiera recordaba que me habia hecho esa promesa, para ser sincera, no sè si realmente la olvidè o mi subconciente la borrò de inmediato de mi mente, suele suceder, como suceden estos acontecimientos inesperados, no pensados, no planteados, y de nuevo me encuentro en el punto de partida, recomenzando, pero esta vez sin temores, sin rencores, sin promesas vanas. Hoy he vuelto a construir castillos de arena, hoy tambièn se me han desmoronado, y como no he aprendido aùn la lecciòn me encuentro levantando otro, usando la misma arena, la misma tècnica, la misma ilusiòn porque el amor a veces duele, sino duele aunque sea un poquito no es amor. No sè si mi nuevo castillo se mantendrà intacto, no lo sè o todavìa no quiero saberlo, ¿Para què? no tendrìa gracia, emociòn, suspenso, lo ùnico que sè es que yo sigo aqui, no me he ido, no me han dejado o yo no he querido, solo sè que estoy aqui, miràndolo con mis ojos de niña traviesa, protègièndolo del mundo exterior, alguièn de casualidad podrìa tumbarlo, lastimarlo, inclusive robarmelo, por eso sigo aqui, vigilante, es mi tesoro màs valioso, adentro estàn guardados todos mis sueños e ilusiones, es parte de mì, de lo que soy y de lo que serè. Hoy no quiero prometerme nada, me estoy dando cuenta que a mì no me funcionan las cosas de esa forma, todo lo contrario, debo dejarlas fluir, salir de mì, que me saquen la lengua, que se rìan un poco de mì, no mucho porque soy picona, lo suficiente como para arrancarme un sonrisa que deje al descubierto mis dientes de conejito, seguro se robarìan todo ese amor que tengo dentro, que ha explotado y se ha salido de su envase para derramarse sobre èl, ¿quièn es èl? mi salvador, mi otra mitad, mi complemento, el que me mira dormir, el que come los huevos fritos conmigo, el que me llama cariñosamente titi.